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José Ignacio Valenzuela confía en que una nueva Constitución chilena dará estabilidad al país


José Ignacio Valenzuela "Chascas" durante la entrevista con la Voz de América, el 20 de enero de 2019 (VOA/Antoni Belchi).

Hace casi 25 años que el escritor José Ignacio Valenzuela, conocido como “Chascas”, abandonó su Chile natal para emprender su trayectoria profesional lejos de casa. En este tiempo, se ha convertido en uno de los novelistas más destacados de la región, lo que le ha permitido forjar su carrera en el mundo del cine y la televisión como guionista.

Su familia más cercana tampoco vive en el país, aunque sigue con gran interés todo lo que acontece en su patria. En las últimas semanas, Chile copó las principales portadas de los diarios de todo el mundo después de los altercados callejeros, cuando miles de personas salieron a protestar contra el gobierno de Sebastián Piñera.

“Siento un orgullo enorme por lo que la ciudadanía está haciendo en Chile, que no te quepa la menor duda de que si yo estuviera en Chile, ahora mismo estaría marchando todos los días”, explica durante una entrevista con la Voz de América.

Nació cuando Chile estaba en plena dictadura, bajo el régimen de Pinochet, y experimentó “esa transición de vivir una vida en blanco y negro a vivir una vida en color”, con la reinstauración de la democracia.

“Soy de los que se encadenaban a las rejas: siempre había sido una persona muy política, muy combativa, y muy de estar en las marchas”, confiesa.

El escritor José Ignacio Valenzuela trabaja en su próximo proyecto televisivo desde su oficina en Miami (Florida). Fotografía tomada el 20 de enero de 2019 (Florida)
El escritor José Ignacio Valenzuela trabaja en su próximo proyecto televisivo desde su oficina en Miami (Florida). Fotografía tomada el 20 de enero de 2019 (Florida)

Chile: ¿El modelo económico de América Latina?

Recuerda que, desde el exterior, Chile siempre se ha visto como “la Suiza de América Latina” ya que siempre había sido un país muy estable y un modelo económico para toda la región.

“El modelo económico chileno, conocido como el de los Chicago Boys, que viene de la Escuela de Chicago, George Stigler y Milton Friedman, es un modelo económico muy exitoso en la generación de riqueza, pero es un modelo extremadamente desigual a la hora de repartir esas riquezas”, argumenta Valenzuela desde su casa en Miami, Florida.

Para muchos chilenos de clase media, la situación ha empeorado con el paso de los años. Con un sueldo medio de unos 500 dólares al mes, la población se desespera por vivir dignamente en un país denominado por algunos “como el paraíso latinoamericano”.

Confianza en la nueva Constitución

Este “modelo económico feroz” que se impuso a la fuerza durante la dictadura de Pinochet, perdura hasta el día de hoy. Está convencido de que la clase política, consciente de la situación que viven muchos de sus ciudadanos, encontrará una solución para conformar la nueva Constitución de Chile.

“Todo el mundo ya está de acuerdo en que no podemos tener en democracia una Constitución que fue escrita entre cuatro paredes, entre tres economistas y que fue impuesta de manera ilegal en dictadura: cualquier país sano y democrático no acepta la Constitución que se impuso en dictadura”, reitera.

Presente en la Feria del Libro de Miami

José Ignacio Valenzuela presentó hace unos días en la Feria Internacional del Libro de Miami su libro en inglés “To the end of the World”, una traducción de su primer libro de la “Trilogía del Malamor”.

En el marco de esta cita literaria, una de las más importantes para el mercado hispano, también presentó una nueva versión de “El filo de tu piel”, una novela que publicó originalmente en Puerto Rico en 2006 y que rápidamente se popularizó en México y en muchos otros países latinoamericanos.

“Es uno de los libros más exitosos y, al mismo tiempo, uno de los libros más personales”, confiesa sentado en su despacho, donde prepara un nuevo proyecto para televisión del que apenas puede dar detalles.

Con más de 20 años de carrera, “Chascas” dice que, con el paso del tiempo, se ha dado cuenta de que ahora tiene la “confianza” y el “instinto” para saber qué hacer cuando se pone a escribir novelas. Pero él, aclara, no escribe para hacerse rico.

“Uno no gana mucho dinero, sobre todo con los libros. Yo no escribo para eso. Pero solo sé escribir, si no, no sabría qué hacer porque no me interesa hacer nada más”, finaliza.

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