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Presidente palestino rechaza rol de EE.UU. en proceso de paz


Un camarógrafo trabaja en el centro de prensa con el fondo de una transmisión en vivo del discurso del presidente palestino, Mahmoud Abás, en Estambul.

El presidente palestino, Mahmoud Abás, dijo el miércoles que la decisión del gobierno de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel constituye un crimen y representa una flagrante violación del derecho internacional.

En su discurso en una cumbre en Turquía de jefes de gobierno y altos dignatarios de países musulmanes, Abás aseguró que los palestinos no aceptarán que Estados Unidos juegue ningún papel "de ahora en adelante" en el proceso de paz en Oriente Medio y reiteró que “Jerusalén es y siempre será la capital de Palestina”.

Añadió que Estados Unidos estaba tratando Jerusalén como si fuera una ciudad estadounidense. “Cruza todos los límites”, afirmó.

El palestino pidió que Naciones Unidas asuma el mando del proceso de paz y cree un nuevo mecanismo, afirmando que Washington ya no es "apto" para la tarea.

El discurso supuso un cambio significativo en la relación de Abás con Estados Unidos, tras años centrándose en la buena voluntad de Washington debido a su papel como único mediador en el conflicto.

Inmediatamente después del anuncio de Trump la semana pasada, Abás dijo que en la práctica, Estados Unidos se había descalificado como mediador, aunque su discurso del miércoles contenía términos más firmes y se pronunció ante un público global.

La cumbre de la Organización de Cooperación Islámica (OIC, por sus siglas en inglés), de 57 miembros, es también una oportunidad para que el mundo musulmán ofrezca su respuesta más firme hasta ahora a la decisión de Washington.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que ahora ostenta la presidencia de la OIC, instó a los países a reconocer de forma urgente el estado palestino con Jerusalén como su capital.

Erdogan ha sido una de las voces más críticas con el gesto de Trump. En una comparecencia en la cumbre, dijo que Israel es un estado invasor y un "estado terrorista".

La situación de Jerusalén es una pieza central del conflicto israelí-palestino, que se ha prolongado durante décadas, y el gesto anunciado por Trump el 6 de diciembre se interpretó de forma generalizada como que Estados Unidos tomaba partido por Israel. También despertó el temor a un repunte de la violencia, ya que otras crisis en torno a Jerusalén han desencadenado enfrentamientos.

La mayoría de los países del mundo no ha reconocido la anexión israelí de Jerusalén Este en 1967. Según un asentado consenso internacional, el destino de la ciudad debe decidirse en negociaciones.

A la cumbre en Estambul también asistieron el presidente de Irán, Hassan Rouhani; el presidente del Líbano, Michel Aoun; el rey de Jordania, Abdullah II, y ministros de alto nivel de numerosos países.

Israel considera Jerusalén su capital desde la formación del estado en 1948 y ve la ciudad como la antigua capital del pueblo judío. En la guerra de Oriente Medio de 1967, Israel capturó el sector oriental de la ciudad y después se lo anexionó, una operación que no cuenta con reconocimiento internacional.

Los palestinos también reclaman Jerusalén y quieren la parte este de la ciudad como la capital de su futuro estado. Unos 200.000 palestinos viven en esa parte de la ciudad, y los palestinos defienden una profunda conexión cultural, histórica y religiosa con la ciudad.

El centro histórico, situado en Jerusalén Este, alberga lugares sagrados para judíos, cristianos y musulmanes. Esto incluye el Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado donde pueden orar los judíos, y la mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del islam.

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