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Sospechan complicidad de conservadores en las protestas en Irán


En esta foto proporcionada por la agencia de noticias Tasnim, un manifestante ondea una enorme bandera iraní durante las protestas en Mashad, Iran, el jueves 4 de enero.

Las autoridades iraníes han acusado a Occidente y sus enemigos regionales de fomentar las protestas callejeras que han sacudido a Irán durante una semana, pero la oposición iraní reformista sospecha la intervención de sus enemigos domésticos conservadores, quienes habrían actuado para debilitar el gobierno del presidente Hassan Rouhani.

La sospecha se basa en que los medios de comunicación financiados por la Guardia Revolucionaria transmitieron esta semana entrevistas con manifestantes enojados por el aumento de los precios de los alimentos y críticos con la administración de la economía de Rouhani, culpándolo por alzas en los precios de productos básicos y no logrando mejoras económicas que prometió.

Algunos de los medios basados en las redes sociales, entre ellos Avant TV, salieron al aire muy recientemente, lo que recuerda la repentina aparición de sitios de medios pro-régimen que surgieron durante y después de la agitación a favor de la democracia en 2009.

El patrocinio de la Guardia Revolucionaria de Avant TV, que se presenta como una emisora de Internet independiente, fue revelado por primera vez por el sitio de noticias Al Monitor. La cobertura de Avant TV se ha centrado en las críticas a Rouhani y el descontento sobre las condiciones económicas. También ha tenido cuidado de evitar emitir cualquier cosa que critique al líder supremo del país, el ayatolá Ali Hosseini Jamenei.

Mientras tanto, el viernes se convocaron en Irán nuevas marchas de apoyo al gobierno para después de las plegarias, mientras activistas subían nuevos videos a internet que describían las protestas en desafío al gobierno de la república islámica.

Los activistas dijeron que los videos, a los que tuvo acceso The Associated Press fuera de Irán, mostraban manifestaciones en Teherán el jueves por la noche en las que se corearon lemas contra el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei.

Pero las calles de la capital parecían tranquilas el viernes por la mañana antes de las plegarias del mediodía. El clérigo Ahmad Khatami, afín a la corriente más estricta del gobierno, tenía previsto presidir las oraciones. Irán ya ha registrado dos días seguidos de marchas progobierno en todo el país.

El ministro del Interior, Abdolreza Rahmani Fazli, dijo el jueves que unas 42.000 personas como mucho habían participado en las protestas de la última semana, afirmando que habían durado tanto debido a la "permisividad, moderación, tolerancia e interacción" del gobierno. No entró en detalles.

Las declaraciones de Fazli supusieron la primera estimación del gobierno de participación en las protestas, y parecían calculadas para que las autoridades pudieran compararlas con la asistencia masiva a las manifestaciones progobierno.

En Nueva York, una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tenía previsto abordar los disturbios más tarde el viernes tras una solicitud de Estados Unidos.

Los miembros del consejo tienen opiniones contrapuestas sobre las manifestaciones que han sacudido Irán, y no estaba claro cómo se desarrollaría la conversación o qué resultado podría dar.

Al menos 21 personas murieron en los disturbios en torno a las protestas, que comenzaron la semana pasada debido a los crecientes precios de la comida y a la renqueante economía iraní, antes de extenderse a ciudades en casi todas las provincias del país. Las autoridades han dicho que las protestas están disminuyendo.

Irán culpó directamente el jueves a un miembro de la CIA por las protestas. El gobierno de Donald Trump ha negado cualquier relación con las protestas, y la CIA declinó hacer comentarios.

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