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Inmigrantes centroamericanos inician huelga de hambre en frontera de EE.UU.


Inmigrantes que forman parte de una caravana de miles de personas de Centroamérica que trata de llegar a Estados Unidos están hacinados en albergues.

Un pequeño grupo de los miles de inmigrantes centroamericanos que aguardan en un refugio con la esperanza de solicitar asilo en Estados Unidos inició el jueves una huelga de hambre después de discutir con autoridades mexicanas que les impidieron el paso rumbo a un cruce fronterizo.

Los miembros de la caravana, en su mayoría inmigrantes de Honduras, han estado durmiendo al aire libre, en pisos fríos o en esteras en un sobrepoblado albergue desde que llegaron hace tres semanas a la ciudad de Tijuana, al otro lado de la frontera con San Diego, California.

Las autoridades mexicanas de inmigración comenzaron a transportar a algunos de los inmigrantes en autobuses a un nuevo refugio para ayudar a disminuir la tensión.

Bajo las duras políticas de inmigración introducidas por la administración del presidente Donald Trump, funcionarios fronterizos estadounidenses dicen que los inmigrantes tendrán que permanecer en México durante meses antes de que puedan presentar su petición de asilo a las autoridades estadounidenses.

Guardias fronterizos de Estados Unidos dispararon el domingo gas lacrimógeno a un grupo pequeño de inmigrantes, entre ellos mujeres y niños, que se separaron de sus grupos y se lanzaron a la frontera.

El jueves, mientras caía una lluvia que inundó parcialmente el complejo deportivo que sirve de refugio principal, fue la policía mexicana quien detuvo a más de una decena de migrantes de la caravana que se aproximaba al cruce fronterizo de El Chaparral.

“Es injusto lo que está haciendo la policía. Nosotros lo que estamos peleando es un derecho”, comentó uno de los inmigrantes, Gerson Madrid, un hondureño de 22 años que comenzó el viaje rumbo a Estados Unidos a principios de octubre para brindar mejores condiciones a una hija que dejó en casa.

Madrid dijo que el grupo estaba comenzando una huelga de hambre de tres días para llamar la atención sobre el enfrentamiento.

“¿Por qué se están comportando así con nosotros, si nosotros no le estamos causando daño a ellos ni a la gente de México?”, agregó.

Funcionarios de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dijeron que la nueva instalación que se inauguró el jueves es más grande que el complejo deportivo, que puede atender a unas 2,000 personas, y asegurará que los migrantes no se vean obligados a dormir al aire libre.

El hacinamiento, junto con las bajas temperaturas y la lluvia, ya ha ayudado a propagar enfermedades entre los migrantes, incluidos padecimientos similares a la gripe, piojos y varicela, según funcionarios de la ciudad que se negaron a ser identificados porque no estaban autorizados para hablar con la prensa.

Pero a pesar de las difíciles condiciones, muchos parecían decididos a esperar en México la oportunidad de presentar su caso en Estados Unidos, y más de 600 solicitaron permisos para trabajar en México, según la Secretaría de Relaciones Exteriores.

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