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Harvey se aleja lentamente de Houston pero el peligro no termina

  • Voz de América - Redacción

Las previsiones meteorológicas para Houston son de cielos nublados y unos dos centímetros de nueva lluvia el miércoles, pero sol y altas temperaturas altas para jueves y viernes. No obstante el peligro está lejos de terminar.

La ciudad de Houston finalmente tendrá algún alivio este miércoles después de cinco días de lluvias torrenciales cuando la tormenta tropical Harvey se desplace hacia el este de Texas antes de entrar a tierra por última vez en la vecina Louisiana.

Las previsiones meteorológicas son de cielos nublados y unos dos centímetros de nueva lluvia el miércoles, pero sol y altas temperaturas altas para jueves y viernes. No obstante el peligro está lejos de terminar.

Al menos 18 personas murieron y 13.000 fueron rescatadas en la zona de Houston y alrededores, así como en condados del sureste de Texas, y otros seguían tratando de escapar de casas inundadas.

Dos presas de 70 años que protegen el centro de Houston y un dique en un suburbio empezaron a desbordarse el martes, agravando las crecientes inundaciones.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército, que gestiona los embalses de Addicks y Barker, empezó a liberar agua para aliviar la presión sobre las estructuras. Eso implica que se inundarán más casas y calles, y algunas casas estarán inundadas hasta un mes, dijo Jeff Linder, del Control de Inundaciones de Distrito del Condado de Harris.

Y las autoridades esperan que la cifra de afectados siga subiendo, tanto en muertos como en decenas de miles de personas sin hogar.

La catastrófica tormenta ya es el sistema tropical que más precipitaciones ha dejado en la historia de Estados Unidos: más de 130 centímetros en algunos lugares desde el jueves de la semana pasada y, aunque debilitada, se pronostica que vierta entre 15 y 30 centímetros en el suroeste de Louisiana cuando toque tierra por tercera vez en torno a la frontera en Texas y Luisiana cerca de Beaumont, Texas, con vientos de 72 kilómetros por hora.

Después, la tormenta se moverá hacia el norte en dirección a los estados de Arkansas, Tennessee y partes de Missouri, que ya están en alerta por inundación para los próximos días.

“Una vez tengamos esto en tierra durante el día, es el principio del final”, dijo el meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes Dennis Feltgen. “Texas va a tener la oportunidad de secarse por fin al salir este sistema”.

Sin embargo, el experto advirtió: “No hemos terminado con esto. Sigue habiendo muchísimas propiedades y mucha gente que va a sentir el impacto de la tormenta”.

Las autoridades locales y estatales en Texas dijeron que unas 17.000 personas han acudido a refugios en Texas, y el número parecía ir en aumento, según Cruz Roja de Estados Unidos.

El refugio más grande de Houston acogía a 10.000 de los desplazados, y el martes abrieron dos grandes instalaciones más para recibir a los que no cabían. El gobernador de Luisiana se ofreció a acoger a víctimas de Harvey en Texas y el telepredicador Joel Osteen abrió su gran iglesia en Houston, un antiguo estadio de 16.000 asientos, después de recibir críticas en medios sociales por no actuar para ayudar a las familias desplazadas por la tormenta.

En una aparente respuesta a los reportes ocasionales de saqueos, se impuso un toque de queda de la medianoche a las 5 de la madrugada y la policía dijo que los infractores serían interrogados, registrados y detenidos.

Pero el alcalde de Houston, Sylvester Turner, se deshizo en elogios para su ciudad donde los vecinos se han ayudado unos a otros, los voluntarios se han multiplicado y la gente en general se ha unido para encarar los retos compartidos.

“Cualquiera que subestime el espíritu de esta ciudad no conoce Houston”, escribió en Twitter. Durante su visita, el presidente Donald Trump le dio la razón: "Texas puede con todo", dijo ondeando una bandera tejana.

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