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Emperador de Japón anuncia abdicación, marca final de una era


El emperador Akihito de Japón, sale del Palacio Imperial luego de un ritual para anunciar su abdicación al trono. Tokio, abril 30 de 2019.

El emperador japonés Akihito anunció su renuncia en una ceremonia en el palacio el martes en su discurso final, mientras la nación recibía el final de su reinado con reminiscencias y esperanza de una nueva era.

"Hoy, estoy concluyendo mis deberes como emperador", dijo Akihito de pie frente al trono, mientras otros miembros de la familia real y altos funcionarios del gobierno observaban.

"Desde que ascendí al trono hace 30 años, he desempeñado mis funciones como emperador con un profundo sentido de confianza y respeto por la gente, y me considero muy afortunado por haber podido hacerlo. Agradezco sinceramente a las personas que me aceptaron y me apoyaron en mi papel como símbolo del estado ", dijo Akihito en su último deber oficial como emperador.

A medida que salía de la habitación después de su discurso y los funcionarios le iban quitando los accesorios imperiales para colocarlos en una caja, Akihito se dio la vuelta, se detuvo y se inclinó ante la audiencia.

Su reinado duró hasta la medianoche, cuando su hijo, el príncipe heredero Naruhito, quien observó la ceremonia de abdicación, se convirtió en el nuevo emperador y comenzó su era.

Naruhito ascenderá formalmente al trono del Crisantemo el miércoles.

En una ceremonia separada, recibirá los accesorios imperiales de la espada y la joya, así como los sellos imperiales, como prueba de su sucesión como el 126º emperador de la nación, según el recuento oficial del palacio, que, de acuerdo a los historiadores, podría incluir figuras míticas hasta alrededor del siglo V.

La esposa de Naruhito, Masako, y su hija Aiko no pueden asistir a la ceremonia porque son miembros femeninos de la familia real, una tradición de palacio que el gobierno mantuvo a pesar de las críticas de que está fuera de sintonía con los valores modernos.

El emperador se define como un símbolo del estado y la unidad del pueblo y no tiene poder político en virtud de la constitución de posguerra de Japón. Sus funciones oficiales son manejadas en gran parte por una agencia de la Casa Imperial que controla mucho. Pero la dedicación de Akihito para acercarse a la gente, especialmente a aquellos que sufren o son menos afortunados, lo hizo más popular que cualquier político.

Muchas personas se reunieron fuera del recinto del palacio horas antes de la ceremonia del martes a pesar del clima frío y húmedo, aunque no se les permitió mirar dentro.

"Vinimos porque hoy es el último día de (la era del emperador de) Heisei, y nos sentimos nostálgicos", dijo Akemi Yamauchi, de 55 años, de pie junto al palacio con su esposo.

"Él ha trabajado duro para la gente, es muy considerado y amable con todos", dijo su esposo, Kaname. La pareja provenía de Kioto, antigua capital de Japón donde vivían los emperadores hasta hace unos 150 años.

Mensajes de líderes mundiales.

El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, expresó su gratitud en una carta a Akihito por su énfasis en la paz y las contribuciones al desarrollo de las relaciones entre Seúl y Tokio.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, expresó su agradecimiento por su contribución a las relaciones cercanas de los dos países. Trump tuvo una reunión de cortesía con Akihito durante su visita a Japón en 2017 y será el primer líder extranjero en mayo en reunirse con el nuevo emperador.

Los programas de entrevistas de la televisión japonesa mostraron una cuenta regresiva para la transición de la medianoche, y la programación estuvo dominada por la abdicación y una mira retroactiva a los principales eventos en la era de Akihito, incluido el enorme tsunami de 2011, el terremoto mortal en Kobe en 1995 y el ataque del gas nervioso en el metro de Tokio en 1995, que sacudió el sentido de seguridad y confianza de Japón.

La seguridad era extremadamente estricta en todo el palacio y en el centro de Tokio, con miles de policías movilizados. La policía arrestó a un hombre el lunes por la noche bajo sospecha de haber colocado un par de cuchillos de cocina la semana pasada en el escritorio de la escuela que usaba el nieto de Akihito.

Sin embargo, Japón estaba de humor festivo ante un cambio en una era imperial no causada por la muerte. Muchas personas visitaron santuarios y templos para recibir sellos fechados en el último día de la era de Heisei de Akihito, o "lograr la paz". Algunos parques de diversiones y tiendas ofrecían entradas gratuitas y ofertas especiales, mientras que los clientes tenían sus últimas comidas Heisei en los restaurantes. La era de Reuwa de Naruhito, o "hermosa armonía", comienza el miércoles.

"El emperador ha cumplido con sus deberes y le pasa la batuta al príncipe heredero, así que es hora de celebrar", dijo Mitsuhiro Sugita, un fabricante de té verde de 67 años.

Akihito, de 85 años, tomó el trono en 1989 y dedicó su carrera a reparar la guerra librada en nombre de su padre, al mismo tiempo que acercaba a la gente la distante monarquía.

Con su esposa no nacida en la realeza, la emperatriz Michiko, se acercó a la gente, especialmente a aquellos que enfrentaban discapacidades y discriminación, así como a los afectados por desastres, que iluminan las dificultades de las personas a menudo ignoradas por la sociedad.

Akihito fue el primer emperador moderno en casarse con una plebeya, uno de los muchos cambios que trajo al palacio. La pareja también eligió criar a sus tres hijos en lugar de dejarlos con el personal del palacio, y decidieron ser cremados tras su muerte en una tumba más pequeña uno al lado del otro, también una tradición.

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