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Embajador Brownfield reflexiona sobre Latinoamérica antes de su retiro


El embajador William Brownfield dice que la relación de EE.UU. con Colombia es modelo de colaboración positiva, productiva e histórica para cualquier otro país.

WASHINGTON – Luego de 38 años de carrera diplomática, el embajador William Brownfield, Secretario Adjunto de Estado de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado, reflexiona sobre sus años en el servicio, lo que para él son los logros obtenidos, y los retos que afronta Latinoamérica.

“Se habla del milagro económico de América Latina, un milagro basado quizás en los dos principios de comercio internacional y de inversión financiera en economías abiertas y transparentes en todo el hemisferio”, dijo el diplomático en conferencia telefónica con periodistas para anunciar su retiro.

Brownfield resaltó que la creciente colaboración entre Estados Unidos y Latinoamérica es uno de los resultados positivos que ha observado en su carrera diplomática.

Sin embargo, él es el primero en aceptar que el crimen transnacional, el narcotráfico, el tráfico humano y la corrupción son algunos de los retos que afrontará su sucesor en el cargo.

Otro de los desafíos que observa para la región es la introducción de las drogas no biológicas: “En el siglo pasado hablábamos exclusivamente de la cocaína, de la heroína y sus otros elementos como morfina, opio y hasta cierto punto la marihuana. Ya se habla de drogas sintéticas, de drogas como fentanilo, se dice que es de 10 a 50 veces más potente y más poderosa que la heroína”.

El diplomático ejemplificó la relación que tiene Estados Unidos con Colombia como modelo de colaboración positiva, productiva e histórica para cualquier otro país.

“Sin duda alguna, Estados Unidos tiene responsabilidad por su demanda del producto y en eso el presidente de Colombia y todo su gobierno tiene el derecho de decir que nosotros tenemos nuestra responsabilidad en este problema.”

Brownfield invitó a los gobiernos de Latinoamérica a que identifiquen y combatan de manera colectiva los nuevos mecanismos de introducción en el mercado, en términos de producción, transporte y sistema financiero de la nueva ola de narcotráfico y crimen transnacional.

El diplomático concluyó su conversación con los medios refiriéndose a la crisis en Venezuela. Brownfield descartó calificar al país suramericano como un narco-estado pero dejó entrever que se acerca a esa denominación.

“Si puedo decir que la droga ilícita es parte del paquete de desafíos y que las sanciones de mi gobierno están basadas en el hecho irrefutable de que hay muchos miembros de ese gobierno que participan en eso”.

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