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"Soñadores" acusan a la administración Trump de traicionarlos

  • AP

Jóvenes que llegaron siendo niños a Estados Unidos ilegalmente, tendrían que abandonar el país.

Miles de jóvenes se verán afectados por la decisión del presidente de Estados Unidos Donald Trump de terminar DACA. Los hijos de inmigrantes indocumentados que llegaron a los Estados Unidos siendo niños, no recuerdan el país donde nacieron y ahora, están trabajando o estudiando.

Los casi 800.000 jóvenes inmigrantes que fueron traídos ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños o se quedaron después que sus visas expiraron, podrían ver sus vidas alteradas, tras el anuncio que puso fin al programa de la era Obama que los protegía de la deportación.

"Somos americanos en corazón, mente y alma. Simplemente no tenemos la documentación correcta que afirma que somos estadounidenses ", dijo José Rivas, de 27 años, que está estudiando un máster como Consejero Escolar en la Universidad de Wyoming.

La abuela de Rivas lo trajo a este país desde México cuando tenía 6 años. "Quiere convertirse en consejero escolar en América, pero todo está en el aire en este momento".

La noticia de que el Gobierno está eliminando gradualmente en los próximos seis meses el programa de Acción Diferida para Llegados en la infancia, conocido como DACA, fue recibida con sorpresa, enojo y un sentimiento de frustración por parte de sus beneficiarios, a menudo llamados "Soñadores".

Los dreamers, manifestaron en Nueva York, donde la policía esposó y removió a más de una docena de activistas de inmigración que bloquearon brevemente Trump Tower, y otros lugares en más ciudades, incluyendo Salt Lake City, Denver, Los Ángeles y Portland, Oregon.

El Procurador General Jeff Sessions dijo que el DACA, iniciado por el presidente Barack Obama en 2012, era un ejercicio inconstitucional de poder ejecutivo. La administración Trump y otros opositores de la DACA sostienen que corresponde al Congreso decidir cómo tratar con esos inmigrantes.

Los fiscales generales de varios estados amenazaron con demandar para proteger a los beneficiarios del DACA. "Estamos listos para tomar todas las medidas legales apropiadas para proteger a los Soñadores de Oregon", dijo la Fiscal General del estado, Ellen Rosenblum.

Ricardo Ortiz, quien fue traído a Estados Unidos desde Monterrey, México, a los 3 años, es uno de los perjudicados por la terminación de DACA. Aun así, Ortiz, estudiante de 21 años de la Universidad de Houston, fue uno de los dreamers, que se ofreció como voluntario en el centro de convenciones del centro de Houston, que albergó a miles de víctimas del huracán Harvey.

"Es una locura que la gente realmente piense que no pertenecemos aquí cuando hemos estado aquí toda nuestra vida", argumentó Ortiz.

Incluso los niños pequeños se enfrentarían a la deportación, entre ellos los estudiantes de la Escuela Primaria Nellie Muir en Woodburn, Oregon, una ciudad predominantemente latina.

El rector adjunto Oscar Belanger, saludó a los niños en inglés y español en su primer día de clases y dijo a medios de comunicación que administradores y maestros quieren que Washington esté de su lado.

Belanger, añadió además que la escuela se negaría a entregar información de los estudiantes a los agentes de inmigración, señalando que la ley de Oregon lo prohíbe expresamente.

Por su parte, el fiscal general de Utah, Sean Reyes, republicano y partidario de Trump, dijo que el presidente tiene todo el derecho de poner fin a DACA. Pero agregó que sería desmedido deportar a los Soñadores.

"Estos niños crecieron creyendo que son estadounidenses y muchos de ellos han vivido vidas de las que Estados Unidos puede estar orgulloso", dijo Reyes en un comunicado.

Entre tanto, la Procuradora General de Arkansas, Leslie Rutledge, elogió la decisión de Trump.

"Aunque somos un país compasivo, Estados Unidos es un país de leyes y el presidente Trump reconoció que el programa DACA del presidente Obama fue mucho más allá de la autoridad legal del poder ejecutivo", dijo Rutledge. "El Congreso siempre ha sido el lugar adecuado para este debate", enfatizó.

En Miami, Paola Martínez, de 23 años, nacida en Bogotá, Colombia, lloró mientras asistía a una manifestación de unos 100 inmigrantes, y dijo que se siente indefensa sin DACA. Martínez, recientemente se graduó de Ingeniera Civil en la Universidad Internacional de la Florida.

"En lugar de dar un paso adelante, vamos un paso atrás. Nos esconden en las sombras de nuevo después de que mi (permiso) de trabajo expire", dijo. "Te sientes como si estuvieras vacío. Ya no hay apoyo", indicó.

Martínez explicó que no puede renovar su permiso porque expira en 2019, por lo que espera que su empleador u otra compañía la patrocine para que pueda quedarse y ayudar a mantener a sus padres, que dependen de ella para paseos y gastos del hogar. En la Florida, los inmigrantes que están ilegalmente en el país no pueden obtener licencias de conducir.

Karen Marín, una joven de 26 años de Nueva York cuyos padres la llevaron a los Estados Unidos antes de cumplir un año de edad, estaba en su clase de Física en el Bronx Community College al recibir la la noticia del fin de DACA de boca de Sessions.

"Sinceramente, ni siquiera puedo procesarlo ahora mismo. Todavía estoy intentando asimiliarlo ", dijo Marín. "Sólo espero que cambien de opinión y se den cuenta de lo que están haciendo está mal".

Carla Chavarria, de 24 años, es una empresaria de Phoenix que posee una firma de marketing digital y una línea de ropa de fitness. Ella llegó a Estados Unidos desde México cuando tenía siete años.

Su permiso expira en noviembre y ella está esperando que su renovación sea procesada. Ella está a punto de cerrar la compra de una casa a finales de este mes.

"Es difícil ser propietario de un negocio tal como es, especialmente con ser joven y ser una mujer y alguien que es un inmigrante. Ya es difícil como es. Ahora que se le ha quitado la DACA ", dijo. "Estoy algo así como en el limbo ahora mismo." puntualizó.

Con información de AP

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