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Los negocios de Trump: dolor de cabeza para EE.UU.

  • Voz de América - Redacción

Guardias custodian uno de los almacenes de la familia Trump en la Torre Trump en Nueva York.

La negativa del presidente electo de EE.UU. a vender sus negocios o separarse de ellos lo expone a la posibilidad de que su gobierno sea rehén de los intereses de su familia.

El peligro de que la extensa red internacional de negocios de Donald Trump y su familia afecte los intereses de Estados Unidos y exponga al país a influencias indebidas por medio de sobornos e incluso extorsión, ha sido resaltado por influyentes medios como la revista Newsweek y el diario Político.

En reportajes sobre el tema, ambas publicaciones destacan especialmente los emprendimientos de la familia Trump en Filipinas, China, Rusia, Turquía y Argentina.

El hecho de que hasta el momento, el presidente electo no haya tomado la decisión definitiva de separarse por completo de su compañía, con la excepción de pasar su autoridad a sus dos hijos varones en un documento fiduciario conocido como "blind trust", para que estos manejen sus negocios, no ha calmado las ansiedades de los críticos.

El acuerdo fiduciario, no elimina los conflictos porque el dinero que generen los negocios Trump seguirá fluyendo a la familia. Además, ahora con el patriarca en la presidencia de Estados Unidos, el nombre de Trump se ha apreciado al punto de que, temen los críticos, los proyectos de la familia presidencial sean aprobados en otros países sin mayores impedimentos con el objeto de ganar el favor del gobierno estadounidense.

Trump anunció que en un discurso el próximo jueves presentará el plan para separarse de sus negocios mientras esté sirviendo como presidente del país. Este discurso ha generado especulación y medios como NPR temen que el presidente electo no tiene intenciones de vender sus empresas.

“Usted sabe, cuando se trata de negocios inmobiliarios, no es como vender acciones. Esto toma mucho tiempo”, dijo Trump en una entrevista con Fox News Sunday.

Filipinas

Entre los conflictos más escandalosos están varios proyectos de la familia Trump en naciones asiáticas, especialmente en Filipinas, donde el presidente Rodrigo Duterte, quien asumió el poder en mayo, ha emprendido una campaña mortal contra sospechosos drogadictos, proveedores de drogas, delincuentes e incluso contra niños de la calle. Se estima que hasta el momento escuadrones de vigilantes han asesinado unas 4.500 personas.

El presidente de Filipinas Rodrigo Duterte ha criticado la administración de Obama y en octubre dijo que las tropas estadounidenses debían salir de Filipinas, “tal vez en los próximos dos años”.
El presidente de Filipinas Rodrigo Duterte ha criticado la administración de Obama y en octubre dijo que las tropas estadounidenses debían salir de Filipinas, “tal vez en los próximos dos años”.

Las acciones de Duterte han sido condenadas en todo el mundo occidental, el Parlamento Europeo y las Naciones Unidas, todos los cuales han urgido al líder filipino a poner fin a la masacre.

Duterte amenazó con terminar relaciones con Estados Unidos y aliarse con China.

Luego, vino la elección de Donald Trump, y el 2 de diciembre, el presidente electo recibió la llamada telefónica del gobernante filipino felicitándole por el triunfo en las elecciones.

"Trump me deseó éxito en la campaña contra el problema de las drogas", dijo Duterte, agregando que presuntamente el presidente electo apoyó sus tácticas diciendo que son "lo correcto de hacer". Ni el equipo del presidente electo ni el mismo Trump han desmentido la afirmación.

Pero ¿cuáles son los intereses de Trump en Filipinas?

Una Torre Trump está a punto de terminar de contruirse en Century City, en Makati. Al menos 94% de los condominios están vendidos, según la constructora Century Properties, socia de la organización Trump.

Los hijos de Trump asistieron a la ceremonia de colocación de la primera piedra del edificio que tiene un valor de $150 millones de dólares. Vale decir que la organización Trump solo presta su nombre a la torre y a los propietarios, como hace con la mayoría de sus negocios internacionales, a cambio de pagos multimillonarios a la firma del contrato y hasta 25 por ciento de las ganancias de los propietarios a lo largo de varios años, indica el reportaje de Newsweek.

Adicionalmente, el presidente de Century Properties, es nada menos que el enviado especial de Filipinas para Estados Unidos, nombrado recientemente por Duterte. Es decir, los hijos de Trump recibirán millones de dólares a lo largo de la presidencia de su padre, pagados por el embajador José E.B. Antonio.

Hay un serio debate sobre si Trump estaría violando la Cláusula de Emolumentos de la Constitución, la cual prohibe a funcionarios del gobierno aceptar regalos de naciones extranjeras, ya que los negocios de Trump no son con estados sino con corporaciones y constructores. Pero el problema en Filipinas es que los pagos a la organización Trump serán hechos por el enviado especial del gobierno filipino ante Estados Unidos.

Turquía

La situación en Turquía podría ser mucho más complicada que un asunto comercial.

En 2008, Trump formalizó con la empresa turca Dogan Group un negocio millonario en Estambul: un complejo de dos torres, inaugurado en 2012 por el mismo presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Sin embargo, el mandatario turco, en medio del proceso electoral estadounidense y al ver el lenguaje que Trump utilizaba para referirse a los musulmanes, dijo que había cometido un error asistiendo a la inauguración, e informó a algunos de sus asociados que, si Trump ganaba la presidencia, no permitiría a Estados Unidos utilizar una importante base aérea en Turquía, dice Newsweek.

Fethullah Gülen en su residencia en Saylorsburg, Pensilvania.
Fethullah Gülen en su residencia en Saylorsburg, Pensilvania.

Erdogan afrontó un intento de golpe de estado en julio de este año y desde entonces ha insistido que uno de los principales instigadores fue Fethullah Gülen, un líder musulmán que viven en Pensilvania. El gobierno de Turquía ha solicitado a Estados Unidos la extradición Gülen pero la administración de Obama, a pesar de ofrecer su apoyo durante el golpe de estado, ha pedido a más pruebas en este caso.

Por casualidad, el día de elecciones, el ahora asesor de Seguridad Nacional del presidente electo Donald Trump, el Teniente General Michael Flynn, publicó un artículo en donde dice que las “fuerzas radicales del islam y su ideología derivada de clérigos radicales como Gülen” y EE.UU. no debe “proveer refugio para ellos… es imperativo que recordemos quienes son nuestros verdaderos amigos”.

Aparentemente, el gobierno de Erdogan interpretó esto como una nueva oportunidad de reiniciar la conversación sobre la extradición de Gülen.

El 9 de noviembre, Turquía publicó un comunicado felicitando a Trump como nuevo presidente y solicitando “la extradición urgente de Fethullah Gülen, creador, ejecutor y perpetrador del intento de golpe de estado del 15 de julio, quien vive en suelo estadounidense”.

Trump por su parte envío cumplidos al presidente Erdogan a través de sus socios en Turquía, el grupo Dogan. Ahora la prensa local teme que la nueva administración de la Casa Blanca pueda ejercer influencia en las condiciones de extradición y de impuestos locales puedan.

Según el reporte de Newsweek, el Dogan Group también posee canales mediáticos que han sido críticos del mandado de Erdogan, por lo que se les han impuesto multas de 2.5 billones de dólares y se ha ejercido presión para boicotear sus periódicos y canales televisivos.

Argentina

Argentina es otra posible fuente de conflicto de intereses para el presidente electo Donald Trump, quien conoce al líder argentino Mauricio Macri desde hace décadas por ser el hijo de uno de sus exsocios.

Un proyecto de construcción de la organización Trump en Buenos Aires, detenido por años por carecer de los permisos necesarios, comenzó a avanzar pocos días después de que el presidente electo conversara por teléfono con Trump y su hija Ivana el 14 de noviembre.

Mauricio Macri, presidente de Argentina.
Mauricio Macri, presidente de Argentina.

De hecho, apenas se conoció de la conversación entre Macri y Trump, el respetado periodista argentino Jorge Lanata, del programa Periodismo para Todos, dijo que el presidente electo le pidió a Macri hacer algo para avanzar el detenido proyecto.

Tanto la gente de Trump como la de Macri desmintieron que el tema fue tratado.

Otra controversia relacionada con la conversación, fue el hecho de que Ivanka Trump participó en esta llamada telefónica, algo fuera de lo normal considerando que la hija de Donald Trump no tiene un cargo oficial propuesto en el nuevo gobierno.

De cualquier forma, tres días después de la conversación entre Trump y Macri, el diario argentino La Nación, uno de los mayores del país, informó que el proyecto de la Torre Trump en Buenos Aires estaba listo a continuar.

Los socios de Trump en la iniciativa, YY Development Group, informaron que los problemas administrativos se habían solucionado y esperaban iniciarla construcción en julio.

Indica la revista Newsweek, "Si las autoridades argentinas emitieron los permisos para el proyecto después de la elección, o lo hacen en cualquier momento dentro de los próximos cuatro años, Trump nuevamente estaría violando la Cláusula de Emolumentos".

El hecho de que el financiamiento del proyecto proviene de empresarios argentinos (los socios de Trump) no cambiaría la realidad de que el gobierno eliminó los obstáculos para favorecer a la familia Trump, concluye la publicación.

Es justo pensar que los gobiernos y corporaciones extranjeras saben ahora que tienen en sus manos la posibilidad de hacer favores para agraciar al nuevo mandatario estadounidense facilitando los proyectos e iniciativas empresariales de la organización Trump así como de ser castigados si no lo hacen.

El caso de Macri sirve para ilustrarlo.

La publicación estadounidense indica que si el líder argentino no sabe cómo o si su país puede ser castigado por la administración Trump en caso de que los permisos para el complejo de Buenos Aires no se otorgan. Igual sucederá con todos los países (18), donde hay intereses de la familia Trump.

Mientras Trump no se aleje por completo de sus negocios, vendiéndolos, como sugieren los expertos en ética gubernamental, cuestionamientos sobre corrupción y la influencia ilícita seguirán al presidente electo a lo largo de su gobierno.

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