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Deuda: republicanos votan divididos


Boehner fue duro con sus colegas republicanos al pedirles que aprobaran su propuesta, pero parece ser que el mensaje no disipó las dudas de su partido.
Boehner fue duro con sus colegas republicanos al pedirles que aprobaran su propuesta, pero parece ser que el mensaje no disipó las dudas de su partido.

Demócratas y republicanos no logran ponerse de acuerdo sobre el tope de la deuda y siguen defendiendo planes paralelos.

El liderazgo republicano en la Cámara de Representantes intentará votar este viernes 29 de julio de 2011, por el plan presentado por el presidente del cuerpo, John Boehner, para tratar de resolver la crisis de la deuda, después que fueran forzados a postponer la votación debido a la oposición existente en su propio partido.

Inicialmente la votación estaba marcada para miércoles, luego fue postergada para el jueves y nuevamente reprogramada para este viernes. El plan de Boehner que podría aumentar el límite de la deuda del país a $14.3 billones de dólares y más de $900 mil millones en cortes de gastos en los próximos 10 años.

El jueves, la Cámara se acercaba al fin del debate sobre el proyecto de ley cuando los republicanos, repentinamente, dieron marcha atrás. En su lugar, presentaron una iniciativa para cambiar el nombre de una oficina postal en Peoria, Illinois.

La propuesta esperaba elevar el límite de la deuda o ingresar a una cesación de pagos de la deuda y aunque así el país perdería su calificación de deuda triple A.

Sin embargo, el presidente Barack Obama ha amenazado con vetar la legislación, a la cual también se opone la mayoría demócrata en el senado, así como republicanos del ultraconservador movimiento Tea Party. Por su parte, Boehner instó en duros términos a los legisladores republicanos a que respalden su plan.

Esencial y posible

A pesar del virtual estancamiento en el Congreso de las negociaciones para fijar un nuevo tope a la deuda de EE.UU., la Casa Blanca declaró que un compromiso para elevar el techo de la deuda sigue siendo una meta "esencial y posible".

A sólo seis días de que se venza la fecha límite para conseguirlo, demócratas y republicanos parecen estar cada vez más reacios a ceder un milímetro, aun cuando el Departamento del Tesoro reiteró que no podrá garantizar el pago de todas las cuentas del gobierno más allá del 2 de agosto si no se eleva el tope del endeudamiento federal.

En las últimas horas el congresista Boehner ha hecho esfuerzos para tratar de convencer a varios congresistas del ala más conservadora de su partido republicano, el Tea Party, que se oponen a su plan por considerarlo demasiado suave.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, rechazó el plan de Boehner porque según dijo es inaplicable, y anticipó que la propuesta no recibiría un solo voto demócrata en la cámara alta.

El presidente Obama apoya la propuesta de Reid, la cual incluye un aumento mayor del techo de la deuda.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el Banco Central y la Casa Blanca han alertado que un cese de pagos podría tener consecuencias catastróficas para la economía.

En vista del punto muerto a que se ha llegado en los debates, la Casa Blanca admitió estar evaluando la manera de mantener funcionando al gobierno federal en caso de que los legisladores no logren un acuerdo a tiempo.

Los republicanos dicen estar dispuestos a aceptar sólo un plan que eleve el tope de la deuda a corto plazo para seguir discutiendo cómo reducir el déficit federal, en tanto que los demócratas se oponen a que el asunto siga gravitando en el 2012, un año electoral, y quieren que el dilema quede al menos resuelto hasta el 2013.

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