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Trump recibe a príncipe heredero de Arabia Saudita


El presidente de EE.UU., Donald Trump, informó durante su reunión con el príncipe Mohammed bin Salmán, que Arabia audita financia "gran parte" de los gastos de defensa en el Medio Oriente.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el poderoso príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, discutieron el martes en la Casa Blanca las tensiones con Irán y una campaña militar dirigida por saudíes en Yemen, que ha sido criticada en el Congreso.

Trump llamó a Arabia Saudita "un gran amigo" de Estados unidos y un "gran comprador" e "inversor" de su economía. El mandatario estadounidense destacó los estrechos vínculos con el Reino Saudita, mostrando a los periodistas una lista de las compras sauditas y otra de ventas pendientes de equipo militar.

También informó que Arabia Saudita está "financiando gran parte de los gastos" de defensa en el Medio Oriente.

Trump afirmó que se ha convertido en "muy buen amigo" del príncipe Salmán en "muy corto tiempo" después que la relación entre el Reino y Estados Unidos se vieron afectadas durante el gobierno de su predecesor Barack Obama.

Arabia Saudita, un aliado de Estados Unidos de décadas, se sintió descuidado por la búsqueda del presidente Barack Obama de un acuerdo nuclear de 2015 con Irán, el rival regional de Riyadh.

El príncipe saudí dijo que su país y Estados Unidos pueden trabajar en "muchas cosas" juntos en el futuro, y elogió lo que llamó las "profundas relaciones" entre los dos países.

El príncipe Mohammed también destacó las significativas inversiones sauditas en Estados Unidos.

El presidente Trump remarcó que su gobierno tiene "cero tolerancia" hacia el financiamiento del terrorismo y aseguró que Arabia Saudita está "trabajando muy duro" para poner fin a ese financiamiento.

Las conversaciones fueron parte de la primera visita del príncipe a los Estados Unidos desde que se convirtió en heredero el pasado junio para suceder al Rey Salman. El Príncipe Mohammed ha consolidado el poder y es probable que gobierne durante muchas décadas si sucede a su padre.

Aunque el príncipe, de 32 años, ganó aplausos de Occidente por tratar de aliviar la dependencia de Arabia Saudita del petróleo, combatir la corrupción crónica y reformar el conservador reino musulmán sunita, la severidad y el secretismo de un esfuerzo que emprendió contra la corrupción en noviembre pasado ha puesto nerviosos a algunos inversores.

El príncipe está en una campaña de relaciones públicas mientras viaja en los Estados Unidos, con escalas en Nueva York, Boston, Seattle, Los Ángeles, San Francisco y Houston.

Trump y el príncipe heredero subrayaron la fuerza de las relaciones entre los Estados Unidos y Arabia Saudí, que sufrieron bajo la administración de Barack Obama.

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