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Miami abre las puertas a artistas cubanos de la isla

  • AP

Donald Trump critica los acuerdos económicos y culturales del expresidente estadounidense BarackObama.

Los esfuerzos del presidente Donald Trump por dar marcha atrás al acercamiento a Cuba que inició su predecesor Barack Obama está generando tensiones entre el exilio cubano de la Florida, donde influyentes personas e instituciones han tratado de unificar a los cubanos a través de exhibiciones artísticas sin precedentes.

Los museos y los centros culturales están fijando nuevas reglas para el tipo de arte cubano que puede ser mostrado en Miami ahora que han pasado varias décadas desde que exiliados isleños pusieron una bomba en una galería y quemaron un cuadro en la década de 1980 para dejar en claro que no tolerarían que se apoyase a artistas cubanos leales a Fidel Castro.

Coleccionistas y empresarios, no obstante, encuentran hoy audiencias receptivas en Miami cuando exhiben obras de artistas cubanos formados bajo el gobierno comunista. Pero al darle la espalda al viejo orden, hacen que surja un nuevo conflicto: algunos artistas de la diáspora consideran que los que siguen trabajando en Cuba constituyen una competencia injusta.

El Museo de Arte Pérez de Miami incorpora a artistas de los dos bandos en una muestra tan amplia que será presentada en tres partes a lo largo de diez meses. Otra exhibición del sur de la Florida tiene obras de 20 artistas de la Cuba de hoy. Y una fundación de arte cubano de Miami anunció este año que ofrecerá un importante premio para artistas visuales, escritores y músicos que viven en la isla.

Jorge Pérez, un multimillonario hijo de exiliados cubanos que donó millones de dólares en efectivo y en obras de arte, ganándose el derecho a que el principal museo de Miami lleve su nombre, dijo que hay que dejar de lado la vieja dicotomía entre “los cubanos de Cuba y los cubanos de Miami”.

“Reunirlos es muy, muy importante”, declaró Pérez. “Cuantos más artistas y más gente vengan aquí y vean lo que pueden hacer --en libertad, sin ser molestados--, mejor”.

Tobias Ostrander, curador del Museo Pérez, dice que se esforzó por mostrar artistas de ambos bandos en “On the Horizon” (En el horizonte), que incluye más de 170 piezas.

“Alguna gente siente que a menudo hay más interés en los artistas que trabajan en la isla que en los que trabajan en Miami”, señaló Ostrander. “Si la gente realmente prestase atención a lo que estamos haciendo... Reconocemos lo delicado que es mostrar arte contemporáneo cubano, pero espero presentarlo de una forma que abarque o deje espacio para muchos puntos de vista distintos”.

Varias de las obras abordan la idea de que los cubanos se sienten atrapados por las divisiones políticas y geográficas. Algunos se inspiran en el océano, que simboliza el peligro.

Una de las piezas más llamativas es “Island (sea-escape)” de Yoan Capote, un escultor y pintor que vive en La Habana. Cuatro grandes paneles muestran un mar agitado, pero una mirada más detenida permite ver que el agua es en realidad millones de anzuelos que sobresalen de la lona.

“Me complace lo que ha prevalecido: una visión que es más tolerante y en la que lo más importante es la calidad artística”, expresó Roberto Fabelo, pintor de La Habana cuyo cuadro de mujeres desnudas con máscaras de pájaros figura en la exhibición.

Los ánimos, sin embargo, están encendidos tras la victoria electoral de Trump que envalentonó a los cubanos de línea dura. Muchos ancianos siguen favoreciendo el aislamiento de Cuba y de los cubanos de la isla mientras un Castro siga en el poder. Incluso los cubanos jóvenes sienten una conexión personal con Cuba.

“Tengo decenas de amigos que son pintores en Miami, que se mueren de hambre y que no tienen cuadros en ese museo”, sostuvo Midiala Rosales, cantante y compositora de Hialeah, un suburbio con una gran comunidad cubana, en un debate sobre los artistas cubanos emitido por la cadena de televisión en español TeVe. “Estamos marginados. Vivimos en el exilio. No tenemos país ni dónde mostrar nuestro trabajo”.

Numerosos músicos opinan lo mismo. Esos temores se habían desvanecido en el 2001, cuando los Latin Grammy se mudaron de Miami a Los Ángeles con tal de no excluir a los nominados cubanos. Pero el alcalde de Miami Tomás Regalado pidió la devolución de las llaves de la ciudad al dúo cubano Gente de Zona, famoso por el hit “Bailando” de Enrique Iglesias, luego que sus intransigentes se mostrasen airados por un video en el que los miembros de esa banda bailaban con un nieto de Raúl Castro.

En mayo, el Museo de la Diáspora Cubana canceló una muestra de la Fundación CINTAS luego que decidió conceder becas de 20.000 dólares a artistas que viven en Cuba. El curador del museo, Jesús Rosado, dijo que el premio generaría una “invasión ideológica”.

“Muchos exiliados creen que, mientras que el gobierno cubano apoya a los artistas de su partido, no hay apoyo para los cubanos de la isla que no son miembros del partido (comunista) y tampoco hay apoyo para la comunidad del exilio”, manifestó Víctor Deupi, miembro de la junta de CINTAS. “Pero, ¿cómo se resuelve eso? ¿Haciendo las mismas cosas? No somos una entidad política”.

Aida Levitan, del consejo de administración del Museo Pérez que tiene una fundación de arte sin fines de lucro, dice que los cubanos que han sido ignorados por mucho tiempo por las instituciones merecen ser vistos.

AP

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