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California: Más de 100 personas hacen uso del derecho a morir

  • AP

Debbie Ziegler se aferra a una foto de su hija Brittany Maynard, la mujer californiana por la que se aprobó la ley de muerte asistida en California.

Funcionarios de salud de California informaron el martes que 111 personas con enfermedades terminales tomaron medicamentos para poner fin a sus vidas en los seis meses posteriores a que entrara en vigor una ley que permite la muerte asistida en el estado más poblado de Estados Unidos.

Los datos se revelaron en el primer informe del Departamento de Salud Pública de California sobre la nueva legislación, que entró en vigencia el 9 de junio de 2016.

El reporte se realizó con base en los formularios presentados por los médicos entre el 9 de junio de 2016 y el 31 de diciembre del mismo año.

En el documento se revela que un total de 191 que personas fueron diagnosticadas con una esperanza de vida de menos de seis meses recibieron recetas médicas para obtener los medicamentos y provocarse una muerte asistida. De ellos, 111 murieron después de consumir el fármaco. Otros 21 pacientes murieron antes de poder tomar los medicamentos. No se reportó el desenlace de las otras 59 personas que recibieron la receta dentro del plazo de seis meses.

De los que tuvieron una muerte asistida, el 87% tenía 60 años o más, la mayoría era blanca, con educación universitaria, recibía hospicio o cuidado paliativo y tenía seguro de salud, ya fuera público o privado. El promedio de edad fue de 73 años y muchos de los pacientes habían sido diagnosticados con cáncer terminal, según el informe. Un total de 173 médicos prescribió los medicamentos para poner fin a las vidas de sus pacientes.

La ley se aprobó en California luego de que Brittany Maynard de 29 años, quien estaba muriendo por un cáncer en el cerebro, tuviera que irse a Oregon en 2014 para terminar con su vida. La asambleísta Susan Talamantes Eggman ayudó a escribir la ley.

La muerte asistida también es legal en los estados de Colorado, Montana, Vermont, Washington y Washington D.C.

Algunas personas ven a la muerte asistida como una evolución lógica en un sistema médico que ayuda a las personas a vivir más pero que no previene muertes lentas y dolorosas. Otros están preocupados de que esta opción genere decisiones precipitadas, diagnósticos incorrectos o que merme el cuidado paliativo, en el que las personas con enfermedades graves son sedadas para aliviar su sufrimiento.

En otoño habrá una audiencia en el estado que revisará de manera profunda cómo está funcionando la ley e incluirá testimonios de los familiares de las personas que hicieron uso de ella.

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