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Sultán emiratí: Una nerviosa Catar cuestiona a sus líderes

  • AP

Foto de archivo del emir catarí Sheik Tamim bin Hamad Al-Thani, cuyo liderazgo se ve cuestionado por otros países árabes, y quizás por sus propios ciudadanos.

Un miembro de la familia gobernante en Emiratos Árabes Unidos planteó el miércoles la perspectiva de un cambio de liderazgo en Catar, en medio de una creciente crisis diplomática entre el pequeño país y otros estados árabes que intentan aislar a la potencia energética, que también es un núcleo de conexiones aéreas.

El sultán Sooud Al Qassemi hizo esas declaraciones en una entrevista con The Associated Press, el mismo día en el que las autoridades emiratíes anunciaron que aquellos que expresen su apoyo a Catar en internet podrían afrontar multas y penas de varios años de prisión, en un indicio de que la crisis irá a más.

“Los cataríes se preguntan si esto va a terminar con un cambio en el propio liderazgo de Catar”, dijo Al Qassemi en su oficina de Sharkah, cerca de Dubái. “De modo que es un asunto muy serio. De nuevo, estos son cataríes hablando a los medios internacionales y preguntándose si es posible en absoluto”.

“Doha está ahora totalmente aislada. Ahora Doha necesita tomar medidas serias con muchas rapidez para aplacar no sólo a sus vecinos, sino también a sus aliados en todo el mundo”, añadió.

Bahrein, Egipto y Emiratos Árabes Unidos fueron algunos de los países que se sumaron el lunes a Arabia Saudí al cortar sus lazos diplomáticos con Catar. Acusan a Catar de financiar a grupos terroristas y de tener una relación peligrosamente cercana con Irán, una nación con la que comparte un enorme yacimiento de gas natural en alta mar.

Catar niega desde hace años que financie a extremistas y su ministro de Exteriores se ha mostrado desafiante en varias entrevistas, mientras ciudadanos preocupados compraban hasta vaciar las tiendas de alimentación en la capital, Doha. Catar tiene una gran dependencia de las importaciones de comida, especialmente las que llegan por su única frontera terrestre, con Arabia Saudí.

Los países árabes que participan en el boicot han vetado el acceso a naves cataríes a su espacio aéreo y a sus puertos, y Arabia Saudí ha cerrado su frontera por tierra.

A la campaña se sumó el gobierno yemení con reconocimiento internacional, que ha perdido el control de la capital y gran parte del país, devastado por la guerra. Maldivas y uno de los gobiernos que compiten por controlar libia también han cortado sus lazos con Doha.

El gobierno jordano anunció el martes por la noche que reduciría su delegación diplomática en Catar y canceló la licencia local de la televisora Al Jazeera. El país africano de Mauritania se unió el miércoles a la campaña.

La FIFA, el organismo que regula el fútbol a nivel mundial, dijo mantenerse en contacto regular con Catar, que celebrará el Mundial de 2022. Catar acaba de terminar uno de los estadios del torneo, aunque quedan otros por construir.

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