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Arresto de Puigdemont debilita al movimiento independentistas catalán


Policías catalanes son envueltos en el humo de las bombas lanzadas por los seguidores de Puigdemont en Barcelona.

Manifestantes bloquearon carreteras y autopistas en Cataluña el martes como parte de las protestas contra la detención en Alemania del expresidente de la región, Carles Puigdemont, dijeron las autoridades de tránsito locales.

El político independentista está detenido a la espera de la decisión de una corte alemana sobre una petición de extradición presentada por España.

Los manifestantes bloquearon una autopista en Figueres, cerca de la frontera con Francia, además de una carretera nacional que une las ciudades de Tarragona y Valencia, explicó el servicio de tránsito de la región del noreste de España.

Las protestas también causaron interrupciones en la circulación en el centro de Barcelona, la capital de la región, a primera hora de la mañana del martes.

Pero pese a las protestas, el arresto de Puigdemont deja muy debilitado al movimiento independentista, cuyos principales líderes están presos o autoexiliados.

“Da la impresión de que el movimiento separatista se está desmoronando”, dijo Adrián Zunzunegui, analista de Kepler Cheuvreux, en una nota el lunes. “Esperamos unos meses más de incertidumbre y lo más probable es que se convoquen elecciones”, añadió.

El Tribunal Supremo español ordenó procesar el viernes a 25 políticos catalanes por delitos que incluyen rebelión, desobediencia y malversación de fondos públicos, además de enviar a prisión preventiva a varios ex altos cargos del gobierno regional.

La justicia española reactivó además las órdenes de arresto internacional contra Puigdemont y otros cuatro políticos que se autoexiliaron el año pasado. La exconsejera de Educación Clara Ponsatí dijo el lunes que luchará desde Escocia contra su extradición.

Entre los encarcelados el viernes están el candidato a presidir el gobierno catalán Jordi Turull, cuya investidura fallida la semana pasada activó un plazo de dos meses, al término del cual se deberá convocar de nuevo a elecciones en caso de no haber un nuevo gobierno.

“Es una buena noticia (la detención de Puigdemont). Pone de manifiesto que las instituciones funcionan y que todos somos iguales ante la ley”, dijo la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, el lunes a periodistas.

La respuesta política y judicial a la crisis catalana parece en camino de cerrar un nuevo capítulo de la peor crisis institucional desde la restauración de la democracia en España.

No parece probable que el tribunal de la ciudad alemana de Schleswig, que debe decidir sobre la libertad del expresidente catalán y sobre la admisión de la petición de extradición, vaya a pronunciarse en lo que queda de semana.

Estos casos suelen solventarse por escrito, sin necesidad de celebrar una audiencia, aunque no se descarta que haya una.

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