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Estadounidense: "Sufrí ataques sónicos en Cuba antes que diplomáticos"

  • AP

Varios ciudadanos estadounidenses han anunciado públicamente que sufrieron de los mismos síntomas de los llamados "ataques sónicos" que denunciaron funcionarios de la Embajada de Estados Unidos, en la isla.

El teléfono del estadounidense Chris Allen comenzó a vibrar cuando se supo que los llamados "ataques sónicos" en Cuba habían afectado a por lo menos un trabajador del gobierno de los EE.UU. en el Hotel Capri de La Habana. La familia y amigos de Allen, al igual que él, sabían que algo parecido le había sucedido a él durante una visita a la isla.

El turista de Carolina del Sur sintió un entumecimiento en sus miembros a pocos minutos de acostarse una noche. Paradójicamente, se alojaba en el mismo hotel donde fueron afectados los funcionarios de la embajada estadounidense en la isla.

Pero estas no fueron los únicas coincidencias. Convencido de que los incidentes debían estar relacionados, Allen se unió a una creciente lista de ciudadanos estadounidenses que se hacen la misma pregunta alarmante, pero sin respuesta: ¿También somos víctimas del "ataque sónico"?

La enfermedad inexplicada de Allen, que duró meses y desconcertó a media docena de neurólogos, puede no tener relación con lo que haya afectado a por lo menos 22 diplomáticos estadounidenses, agentes de inteligencia y sus esposas durante el último año. Pero para Cuba y los Estados Unidos, importa de todos modos y sigue siendo un tema de análisis.

Sin respuestas sobre lo sucedido, Estados Unidos y Cuba no han podido evitar una crisis desbocada. Mientras tanto, los turistas estadounidenses reconsideran de nuevo sus viajes a la isla.

Actualmente, las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba corren el riesgo de colapsar luego de años de progreso durante el Gobierno del presidente Barack Obama.

Casos como el de Allen, reflejan la paradoja esencial de las investigaciones sobre el misterioso asunto de los "ataques sónicos" en La Habana: Si no puedes decir cuáles son los ataques, ¿cómo puedes decir lo que no son?

El delicado acercamiento entre ambos países, ni siquiera había comenzado en abril de 2014 cuando Allen sintió el entumecimiento en el cuerpo en su primera noche en el hotel de La Habana.

"Fue tan notable y sucedió tan rápido, que apenas pude concentrarme en el dolor y eso realmente me asustó '', dijo Allen, un hombre de 37 años que suele trabajar en el mundo de las finanzas.

Parece ser que los turistas y los funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Cuba, se enfrentan al mismo desafío de Allen: ninguna prueba puede certificar que definitivamente fueron atacados con un arma misteriosa e invisible y cuyos síntomas podrían estar relacionados entre sí.

Por lo tanto, no es de extrañar que incluso este desafío haya puesto al gobierno de EE. UU. en aprietos para sustentar sus acusaciones.

La agencia de noticias The Associated Press, se enteró de que un agente del FBI enviado a Cuba este año, se alarmó por el mismo sonido inexplicable en el hotel donde se alojaba, y al buscar pruebas médicas, concluyó que se trató del mismo "ataque sónico".

Las dudas sobre "los ataques sónicos" aumentaron cuando un médico del gobierno de EE. UU. fue afectado por el mismo síntoma, según informaron funcionarios estadounidenses. El profesional de la salud viajó a La Habana a principios de este año para tratar a los estadounidenses en la embajada, pero terminó convirtiéndose en la última víctima.

Todos los funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, hablaron bajo condición de anonimato porque no están autorizados a debatir la delicada investigación. Oficialmente ni el FBI, ni el Departamento de Estado han hecho comentarios al respecto.

Lo cierto es que Estados Unidos no ha dado nombres sobre el presunto autor de lo que llaman "ataques sónicos", mientras que el Gobierno de Cuba niega vehementemente la participación en lo sucedido.

Lo que le sucedió a Allen, se registró en la habitación 1414 del hotel donde parecen haber iniciado sus síntomas. A los pocos minutos de acostarse, el cosquilleo y el entumecimiento comenzó en sus dedos, "como si se hubieran dormido", dice el turista. Se extendió a sus pantorrillas, luego a los dedos del pie. Se levantó para investigar qué sucedía y entonces, la sensación desapareció. Regresó a la cama, pero el hormigueo continuó, llegando esta vez hasta sus manos, antebrazos, orejas, mejillas y cuello.

Si bien el Departamento de Estado dice que no tiene conocimiento de turistas atacados, ha alertado sobre su preocupación de que ciudadanos norteamericanos visiten Cuba, resaltando que "el país no puede garantizar la seguridad de nadie". El anuncio se produjo luego de haberse conocido varios ataque similares en hoteles cubanos, incluido el Capri, donde se inició la enfermedad de Allen.

El caso de Allen es diferente.

Los registros médicos muestran que Allen dio cuenta coherente y detallada sobre su salud a por lo menos seis médicos, casi dos años antes de que anunciara públicamente los ataques.

Pero Estados Unidos dijo que los ataques comenzaron en 2016, dos años después de la visita de Allen. Sus principales quejas de entumecimiento y hormigueo difieren de las víctimas del gobierno.

Allen dice que tampoco escuchó el sonido aterrorizante y angustioso que llevó a los investigadores a sospechar de los "ataques sónicos".

Cuando los síntomas se hicieron permanentes, Allen salió de Cuba en el primer vuelo disponible, pero el entumecimiento persistió en diferentes grados durante seis meses. Se sometió a tomografías computarizadas, resonancias magnéticas, pruebas de conducción nerviosa y análisis de sangre.

"Cuando tienes estos síntomas vagos, a veces lo único que se puede hacer es demostrar lo que no es'', dijo el doctor George Durst, antiguo médico de Allen.

"Nadie ha logrado descubrir qué fue lo que le sucedió'', enfatizó Durst.

Este artículo está basado en una investigación de la agencia de noticias Associated Press.

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