Autoridades de Maryland, Virginia Occidental, Ohio, Virginia y Washington reconocieron que pudiera tomar varios días para restaurar la electricidad en zonas azotadas por violentas tormentas que mataron por lo menos a 13 personas y dejaron en la oscuridad a tres millones de usuarios, en momentos en que una vasta área desde el centro hasta el oriente del país sufre un agobiante calor.
El viernes por la noche, una franja de violentas e inesperadas tormentas tomaron por sorpresa a millones de estadounidenses, con vientos de hasta 80 millas por hora (128 kilómetros por hora), que derribaron árboles, bloquearon carreteras y dejaron sin electricidad y en muchos casos que dificultaron los servicios de internet y telefonía celular.
Desde Indiana hasta Nueva Jersey y Virginia, las autoridades advirtieron que la ola de calor podía ser peligrosa para ancianos, niños pequeños y personas enfermas.
En el área de Washington, DC, que además abarca parte de los estados de Maryland y Virginia, miles tomaron refugio en los centros comerciales y en los cines, cuyos restaurantes se vieron abarrotados como si se tratara de la época de Navidad. Otros tantos buscaban sentarse junto a tomas de electricidad para cargar computadoras, teléfonos celulares y tabletas, que se han vuelto indispensables en el diario vivir de la sociedad estadounidense.
Las autoridades también abrieron piscinas y casas comunales donde la gente podía refugiarse de las altas temperaturas.
Los que pudieron salieron a buscar parientes y amigos en zonas del área metropolitana que no habían sido afectadas con cortes, pero para muchos el problema era la falta de gasolina, ya que las gasolineras permanecían cerradas donde no había electricidad y abarrotadas con largas filas de autos, donde sí estaban abiertas.
Este domingo por la mañana la electricidad había sido restablecida en muchos lugares, pero todavía quedaban unas 800,000 personas sin electricidad.que mataron por lo menos a 13 personas y dejaron en la oscuridad a tres millones de usuarios, en momentos en que una vasta área desde el centro hasta el oriente del país sufre un agobiante calor.
El viernes por la noche, una franja de violentas e inesperadas tormentas tomaron por sorpresa a millones de estadounidenses, con vientos de hasta 80 millas por hora (128 kilómetros por hora), que derribaron árboles, bloquearon carreteras y dejaron sin electricidad y en muchos casos que dificultaron los servicios de internet y telefonía celular.
Desde Indiana hasta Nueva Jersey y Virginia, las autoridades advirtieron que la ola de calor podía ser peligrosa para ancianos, niños pequeños y personas enfermas.
En el área de Washington, DC, que además abarca parte de los estados de Maryland y Virginia, miles tomaron refugio en los centros comerciales y en los cines, cuyos restaurantes se vieron abarrotados como si se tratara de la época de Navidad. Otros tantos buscaban sentarse junto a tomas de electricidad para cargar computadoras, teléfonos celulares y tabletas, que se han vuelto indispensables en el diario vivir de la sociedad estadounidense.
Las autoridades también abrieron piscinas y casas comunales donde la gente podía refugiarse de las altas temperaturas.
Los que pudieron salieron a buscar parientes y amigos en zonas del área metropolitana que no habían sido afectadas con cortes, pero para muchos el problema era la falta de gasolina, ya que las gasolineras permanecían cerradas donde no había electricidad y abarrotadas con largas filas de autos, donde sí estaban abiertas.
Este domingo por la mañana la electricidad había sido restablecida en muchos lugares, pero todavía quedaban unas 800,000 personas sin electricidad.

La tormenta sucedió la noche del viernes 29 de junio, y según han indicado las empresas proveedoras de servicio eléctrico, algunos de sus clientes podrían continuar sin electricidad hasta el próximo 6 de julio.

El domingo en la tarde, casi 48 horas después de la tormenta, todavía había cerca de 608.000 familias y negocios sin electricidad en el área de la capital de EE.UU.

Cerca de 227.000 familias en Virginia, 168.000 en Maryland, 66.000 en la ciudad de Washington y cerca de 35.0000 en Baltimore todavía estaban sin electricidad el lunes en la mañana.

Una camioneta y un barco golpeados por los árboles que cayeron en Northfield, Nueva Jersey, donde los equipos de rescate continúan sus labores de limpieza.

William Cosby espera en su automóvil, donde tiene aire acondicionado, mientras llegan los servicios de emergencia, en Charleston, Virginia. Las temperaturas llegaron a los 37 grados centígrados en el área.

Uno de los árboles que se cayó en los jardines del Capitolio en Washington, al frente de la Corte Suprema de Justicia.