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Los derechos de los diabéticos

Los diabéticos sufren muchas veces de discriminación social, tanto en el ámbito privado como público.

La Asociación Estadounidense de Diabetes recomienda que los diabéticos se informen sobre las leyes que los amparan.
La Asociación Estadounidense de Diabetes recomienda que los diabéticos se informen sobre las leyes que los amparan.
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Especial - Voz de América

Hay diabéticos a los que se les niega un trabajo por su enfermedad.

Hay diabéticos que no son aceptados a determinados colegios bajo la excusa de que no hay cupos disponibles. O son aceptados pero el colegio no hace un esfuerzo en adaptarse a sus necesidades.

Y también están aquellos que no tienen acceso al mismo tratamiento o a los mismos medicamentos que otros.

Hay diabéticos que, en definitiva, sufren de discriminación social y sanitaria.

Si se cuidan debidamente, su enfermedad no los invalida de manera alguna a llevar una vida normal y a desempeñarse con éxito en el ámbito escolar y laboral.

Pero por ignorancia, falta de información y poca disposición para adecuarse a sus necesidades, hay personas que optan por no darles la misma oportunidad que a otros. Y es una decisión que los diabéticos deben pelear.

Por eso es importante que conozcan sus derechos y acudan a la ayuda de grupos y asociaciones que los puedan asesorar, dijeron a voanoticias.com diabéticos, familiares de diabéticos y expertos consultados a lo largo de este informe especial.

“Hay muchos lugares donde por tener diabetes no te contratan o no tenés las mismas posibilidades. Sabemos de personas que entraron en organismos públicos y después, cuando otros se enteraron de que tenía diabetes, las sacaron del cargo”, aseguró Gisele Mosegui, coordinadora del grupo Pro-Fundación Diabetes Uruguay.

“También hay casos de madres que me dicen: ‘Cómo hago para convencer a la escuela de ayudar a manejar la diabetes de mi hija, porque me dijeron que para el año que viene no hay lugar disponible’”.

Mosegui, así como otros familiares de diabéticos y diabéticos uruguayos, luchan por lograr que la legislación que los protege sea actualizada. Una necesidad que es urgente en el país: la legislación vigente en la materia data de 1971 y de 1972.

Y hay varios derechos que deben ser mejorados o garantizados. Con respecto a la salud, Mosegui contó a voanoticias.com de los problemas que enfrentan muchos diabéticos para acceder a determinados insumos al mismo precio en el sistema mutual; de los medicamentos que están cubiertos y los que no están cubiertos; y de la necesidad de que los diabéticos tengan un tratamiento integral con un equipo formado por todos los especialistas necesarios.

Mosegui también dijo que se debe mejorar la integración del diabético a la sociedad. En todos los niveles. Laboral y académico. Y que en esos ámbitos, las personas estén dispuestas a educarse sobre la enfermedad, al igual que el diabético.

“La discriminación social no debería existir”, dijo Mosegui. “Porque repito, es una enfermedad que uno tiene que controlar y conocer, pero también la tiene que conocer el entorno. Que no la rechacen porque no la conocen”.

La Asociación Estadounidense de Diabetes también tiene una sección dedicada al tema de la discriminación social, en el que explica qué constituye un acto discriminatorio en el ámbito laboral, público y escolar y ofrece información legal sobre cómo actuar ante cada caso.

En términos generales, define la discriminación laboral como “cualquier acción laboral adversa debido a la discapacidad de una persona”.

“Esto significa que su empleador no puede discriminarlo en la contratación, despido, disciplina, remuneración, promoción, capacitación laboral, beneficios sociales, o en cualquier otro término o condición de su empleo. Su empleador no puede tomar represalias contra usted por hacer valer sus derechos”.

La recomendación de la asociación es que el diabético se informe y conozca las leyes, y tome represalias si es necesario. Porque gracias a los avances en la medicina y en las reglamentaciones vigentes, son pocos los trabajos que los diabéticos no puedan desempeñar.

En el ámbito publico, a veces se dan casos insólitos, como el de un diabético tipo I latino que estuvo detenido en 2006 durante 60 horas en una estación policial en Nueva York, privado de la insulina que necesitaba para tratarse.

Como resultado, José Vargas, de 43 años, “sufrió múltiples ataques que le mantienen en una silla de ruedas y viviendo en un centro sanitario”, según publicó el Daily News en su página digital.

El 20 de octubre de 2010, los medios informaron que Vargas ganó una demanda a la ciudad de Nueva York por $ 17.5 millones de dólares.

Su vida cambió para siempre. Pero hizo valer sus derechos.

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