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Nueva oportunidad para reforma inmigratoria


El año pasado el Senado aprobó un proyecto de ley que contempla la naturalización de millones de indocumentados.
El año pasado el Senado aprobó un proyecto de ley que contempla la naturalización de millones de indocumentados.

En su sexto discurso sobre el Estado de la Unión el presidente Barack Obama se referirá nuevamente este año a la necesidad de que el Congreso apruebe una reforma inmigratoria.

Tras haber estado meses empantanada en el Congreso la tan debatida reforma de inmigración debe volver a ganar impulso la semana entrante cuando el presidente Barack Obama pronuncie su discurso sobre el Estado de la Unión y el tema salga otra vez a flote en la Cámara de Representantes.

Las expectativas apuntan a que Obama haga el martes 28 de enero en la noche un nuevo y encarecido llamado a los legisladores para que aprueben cambios cruciales en las leyes de inmigración, en un momento en que los líderes republicanos del Congreso se aprestan a fijar posiciones para retomar la discusión del tema.

Los principios a partir de los cuales los republicanos enfocarán el debate probablemente estén ya perfilados cuando los congresistas del partido se den cita a fines de semana en un retiro en Cambridge, Maryland, para detallar su agenda legislativa de este año.

Las pautas a consideración por los republicanos incluyen el estatus de muchos de los 11 millones de indocumentados que se estima hay en el país, a quienes los demócratas han insistido debe buscárseles una vía de legalización para que puedan adquirir la ciudadanía, así como a sus hijos que fueron traídos de niños a EE.UU.

Aunque algunos legisladores republicanos siguen ofreciendo resistencia a la reforma, los líderes de la Cámara de Representantes esperan tener listo un proyecto de ley para el mes de abril que estaría indisolublemente atado a dos pilares básicos: reforzar la seguridad en la frontera y no alentar nuevas entradas ilegales al país.

El líder republicano John Boehner dijo que la Cámara de Representantes no tendrá en cuenta el proyecto de ley ya aprobado el año pasado por el Senado, de mayoría demócrata, y que el asunto será legislado por partes, lo que de ocurrir tendría de cualquier manera que ser conciliado en conjunto con la legislación de la cámara alta.

Muchos republicanos han advertido que el Partido encara un enorme peligro político de no vencer la resistencia de algunos dentro de sus propias filas a la reforma inmigratoria, y si no lo logran los demócratas ya están listos para utilizarlo a su favor en las elecciones legislativas de este año y en las presidenciales del 2016.

Los republicanos pretenden rechazar una “vía especial” para la naturalización de millones de indocumentados, aunque presumiblemente les concederían estatus legal a quienes reúnan ciertos requisitos y les permitirían obtener permisos para trabajar y viajar libremente sin temor a ser deportados.

También modificarían las leyes actuales que exigen a la mayoría de las personas que hayan residido durante más seis meses sin permiso en EE.UU. que abandonen el país tres años antes de poder solicitar la residencia permanente, un plazo que incluso se extiende a 10 años cuando la estancia ha sido de más de doce meses.

Por lo pronto, los defensores de dar una vía más expedita a la ciudadanía a los indocumentados siguen movilizando a la opinión pública a lo largo y ancho del país, y el viernes 24 de enero la coalición Asociación para una Nueva Economía de EE.UU. urgió a empresarios, granjeros y estudiantes a presionar por la ley de inmigración.

La campaña de la coalición, que cuenta con el respaldo del exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, es además secundada por la Cámara de Comercio de EE.UU., que ha dicho que dará prioridad este año al asunto, y por personalidades políticas del Partido Republicano, incluido el gobernador del estado de Michigan, Rick Snyder.
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