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Las verduras caseras están de moda

  • Malcolm Brown

Según los consumidores de estos productos, los vegetales crecidos naturalmente tienen un mejor sabor y color que los de supermercados.

Según los consumidores de estos productos, los vegetales crecidos naturalmente tienen un mejor sabor y color que los de supermercados.

Los clientes de este sistema pagan un promedio de US $600 por anticipado cada cinco meses, con lo que garantizan verduras frescas, orgánicas y de sabor inmejorable.

La creación de una huerta en la Casa Blanca -un proyecto promovido por la Primera Dama de EE.UU. Michelle Obama- ha encantado a defensores de quienes promueven los cultivos locales y los productos ecológicos.

Para los estadounidenses que carecen de la época, las habilidades, o un pedazo de tierra, hay otra opción: el proyecto Comunidad Apoyando la Agricultura (CSA, por sus siglas en inglés).

El principal modelo de negocio es el mismo que se ha utilizado a través de los años, pero los participantes dicen que el éxito del modelo es el nuevo resurgimiento de interés entre los consumidores estadounidenses, por conocer el origen y la calidad de los alimentos que consumen.

Las verduras, frutas y hierbas que crecen en una pequeña granja en Virginia Occidental, por ejemplo, no se destinan al supermercado. En lugar de ello, viajarán directamente a los hogares de los residentes de Washington.

Sólo unas horas después de la cosecha, en un húmedo día de junio por la mañana, esta carga llegó a un barrio suburbano en Bethesda, Maryland - alrededor de 100 kilómetros de la granja.

Allan Balliet, uno de los agricultores, descarga la primera entrega del año, que se clasifica en bolsas, para que sean recibidas por sus clientes una vez por semana, durante la época de cultivo.

Margie Orrick, residente de Washington, paga unos US $600 cada cinco meses, para recibir estos cultivos frescos y producidos orgánicamente. Orrick lo ve como una buena oferta, aunque eso no es su principal motivación. Por el contrario ella asegura que sus zanahorias poseen un sabor totalmente diferente al de las verduras que se distribuyen en los supermercados.

“Se explotó en mi boca cuando la mordí. Tienen un sabor fresco y natural, no como el sabor de cartón de las zanahorias que se compran en los supermercados. Yo nunca pensé que sabían a cartón hasta que realmente probé una verdadera zanahoria”, dijo Orrick.

Hay también otras consideraciones, como la preservación del paisaje rural.
“Estas verduras lucen frescos, reales, son bastante atractivas”, analizó Orrick.

Al igual que los agricultores de todo el mundo, Allan Balliet se preocupa por el clima y la gran cantidad de cosas que pueden destruir un cultivo. Si todo va bien, sin embargo, no debería haber noches sin dormir por el dinero. Esto se debe a que, en el marco del modelo de CSA, los suscriptores realizan su pago por adelantado, al inicio de la temporada, liberando al agricultor a centrarse en la calidad y variedad.

“Las granjas convencionales son totalmente impulsadas por préstamos que se utilizan para la compra de semillas y químicos. Esta inversión se recupera hasta el final de la cosecha. Con este sistema no tenemos que pedir dinero prestado. Tenemos todo nuestro presupuesto sentado en el banco, en teoría, antes de plantar la primer semilla”, comentó Balliet.

Otra de las grandes ventajas que Balliet encuentra en este sistema es el de poder llevar un producto seleccionado que mantiene su sabor y valor nutritivo, sin que pasen largos períodos de tiempo en tránsito o almacenamiento.

“Las personas que pertenecen a nuestro sistema, son por lo general personas comunes de DC, que simplemente no están contentos con los productos que obtienen de las tiendas tradicionales”, explicó Balliet.

Él atribuye otra buena parte del sabor de los alimentos a las prácticas de agricultura que utiliza. Por ejemplo, en lugar de manipular compuestos químicos para eliminar la maleza y los organismos nocivos, éstos son quemados con un gas natural.

Las granjas del CSA también tienen como objetivo educar a las comunidades a las que sirven sobre la forma en que se cultiva alimentos. Los consumidores son alentados a visitar la granja y ayudar en la siembra con la idea de forjar un vínculo entre el productor y el consumidor.

Para el agricultor, el pago anticipado puede ofrecer cierta tranquilidad, pero Balliet asegura que también produce un fuerte sentido de la obligación de entregar.

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