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El verano como impulso económico

  • Voz de América - Redacción

El verano es un gran estimulo para la economía, ya que induce al individuo a gastar.

El verano es un gran estimulo para la economía, ya que induce al individuo a gastar.

El verano aumenta la demanda de entretenimiento y servicios, produciendo más oportunidades que cualquier otra temporada.

El verano es el impulso perfecto para una economía en crisis. No es sólo un alivio para la moral del individuo, sino también un ingreso para el bolsillo de los empresarios.

El economista Isaac Cohen explica que esto “es positivo porque aumenta la demanda, hace que las empresas estén más empeñadas en satisfacer esa demanda, que estén dispuestos a producir más por consiguiente y a contratar más trabajadores, por ejemplo como aumenta el empleo temporal durante el verano. Es una temporada en la cual la gente está más tiempo afuera, hay una mayor demanda por productos de consumo, como la gasolina o lo relacionado con el entretenimiento".

El presidente de la agencia de viajes Fiesta Travel, Álvaro Gaviria, asegura que el verano es un gran impulso para la industria del turismo.

“La temporada de verano para nuestro negocio, las agencias de viajes, y toda la industria del turismo significa una bonanza por que es cuando registramos las ventas más altas del todo el año, es fácil de entender por qué es cuando las escuelas y las universidades salen de vacaciones. Los cambios se ven hoy, en el 2011 estamos mejor que en el 2009 y el 2010, que fueron años bastante difíciles para la industria, las aerolíneas, los hoteles con sus bajas ocupaciones”, explicó Gaviria a la Voz de América.

Una encuesta de AOL Travel refleja que alrededor del 50% de los estadounidenses planean viajar dentro del país en la temporada de verano, más que cualquier otra estación.

Pero a pesar de la euforia que viene con esta época, el verano también conlleva gastos. Si tiene hijos, el gasto es mayor. Las actividades para los hijos en el verano producen gastos que, simplemente, en otras épocas del año no existen.

“Yo creo que cualquier viaje cuesta dinero, sobre todo cuando viene uno un poquito lejos,” dijo la turista mexicana, Carla Ruiz, quien llegó con su familia a Washington para visitar los monumentos.

“Los costos de la ciudad de Washington son un poco altos, pero depende lo que uno quiere gastar, como en el hotel donde estoy hospedada se me hace caro pero me estoy quedando casi enfrentito de la casa blanca. Pero en general, en el verano gastamos más de lo acostumbramos gastar porque los niños no están en la escuela y salimos a comer más seguido”, explica Ruiz.

El verano constituye una gran oportunidad para los pequeños, medianos, y grandes empresarios porque pueden incrementar sus ingresos, gracias a las diversas actividades de aquellos que se desplazan a lugares como las playas, los parques, y los monumentos en esta época.

Para ponerlo en perspectiva, si el turismo no existiera en Washington, la ciudad tendría que generar un promedio de unos $2.000 dólares en impuestos de cada uno de sus 252.394 hogares, con el fin de mantener el nivel actual de los ingresos fiscales.

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