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Venezuela volverá a marchar el 3 de noviembre


En Caracas, cientos de miles de opositores anegaban una arteria vital de la capital, a pesar del cierre de varias estaciones del Metro y el bloqueo de algunas vías. Foto: Álvaro Algarra, VOA.

En Caracas, cientos de miles de opositores anegaban una arteria vital de la capital, a pesar del cierre de varias estaciones del Metro y el bloqueo de algunas vías. Foto: Álvaro Algarra, VOA.

Venezolanos en todo el país y alrededor del mundo salieron a las calles para exigir la continuación del proceso de referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.

Cientos de miles de manifestantes llenaron el miércoles avenidas, plazas y parques en toda Venezuela, en una protesta que busca generar presión para un cambio de Gobierno en medio de una grave crisis política y económica.

Los opositores ataviados con camisetas blancas, gorras y banderas de Venezuela se congregaron en las principales ciudades y protestaron contra el presidente socialista Nicolás Maduro, a quien acusan de ser el principal responsable de la situación en Venezuela.

"Queremos que Maduro se vaya. No es posible que nuestros hijos sufran de esa forma", dijo, entre lágrimas, María Rojas, una decoradora, madre de dos pequeños quien confesó que debe hacer cola con ellos en busca de alimentos y medicinas.

"Vamos a marchar hasta donde sea, hasta cuando sea. Queremos un cambio", agregó en Caracas, enfundada en una camisa blanca y una gorra con los colores de la bandera venezolana.

Marcha #TomadeVenezuela en Caracas. Foto: Álvaro Algarra, VOA

Marcha #TomadeVenezuela en Caracas. Foto: Álvaro Algarra, VOA

En Caracas, cientos de miles de opositores anegaban una arteria vital de la capital, a pesar del cierre de varias estaciones del Metro y el bloqueo de algunas vías.

En el resto de las principales ciudades del país petrolero, multitudes marchaban a las sedes locales del árbitro electoral y los tribunales.

El Parlamento dominado por la oposición aprobó el martes, en una acalorada sesión, el inicio de un juicio político a Maduro, detonado por el malestar que generó la postergación de un referéndum para revocar su mandato.

Sin embargo, a diferencia de lo que pasó en Brasil, donde Dilma Rousseff fue destituida de la presidencia tras un juicio político, es necesario que la decisión pase por el Consejo Moral Republicano y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ambas instituciones controladas por aliados de Maduro.

José Silva, un abogado del gobierno venezolano afirmó a la Voz de América que la actividad del miércoles, dirigida por la oposición es "un acto simbólico", que no tiene efecto jurídico.

"La actividad de la oposición en la Asamblea Nacional intenta generar escándalo internacional y someter al país a un estado de crisis política y preocupación mientras se avanza hacia futuras elecciones regionales y municipales que están previstas para el año que viene", señaló Silva.

"Esto es sencillamente una operación política, una operación mediática, comunicacional, para generar impacto en la comunidad internacional, pero la oposición sabe perfectamente que esto no tendrá ningún resultado jurídico, que el presidente va a permanecer en el cargo y que va a cumplir su mandato, el cual finaliza en dic de 2018 cuando va habrán (sic) elecciones y entregaría el poder en febrero del año 2019", agregó el jurista.

La semana pasada, el Consejo Nacional Electoral (CNE) pospuso un referéndum revocatorio contra Maduro hasta nuevo aviso apoyándose en sentencias de cortes regionales.

La medida enterró la posibilidad de que la consulta se celebre antes del 10 de enero del 2017. Si se realiza después de esa fecha, no es necesario celebrar nuevas elecciones y sería el vicepresidente quien concluiría el mandato de Maduro, asegurando la permanencia del socialismo en el poder hasta el 2019.

La alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) consideró la suspensión de la consulta como una violación a la Constitución y dijo que batallará en tres frentes para restituir el orden democrático: en el Parlamento, en las calles con masivas manifestaciones y solicitando presión internacional.

La oposición responsabiliza a Maduro por la aguda crisis que atraviesa el país petrolero, con una inflación de tres dígitos, recesión económica, constantes fallas en los servicios públicos y una escasez persistente de alimentos y medicinas.

El mandatario sostiene que las tribulaciones económicas del país son producto de una "guerra económica" de la oposición con el fin de desbancarlo.

Pese a todo, Maduro insistió el miércoles en dialogar con la oposición, aún cuando para sentarse sus adversarios exigen que se active el plebiscito, se libere a los "presos políticos" y se garantice la independencia de los poderes públicos.

"Yo lo que quiero es que entren en razón y sepan que venezolanos somos todos", dijo Maduro en una reunión con el alto mando político en el Palacio Presidencial de Miraflores. "Convoco con la mayor fuerza de mi alma al diálogo. Paz, paz, paz y más nada".

Henrique Capriles, líder de la oposición y dos veces candidato presidencial, no descartó que la protesta, bautizada como la "Toma de Venezuela", pudiera llegar a las puertas a Miraflores, la sede el Gobierno en Caracas.

"Salgo a la calle y voy a estar todo el tiempo que sea necesario porque creo que es la forma de hacer presión a este Gobierno para que cumpla con la Constitución y se dé cuenta que estamos pasando hambre", dijo Nelson Ruiz, un profesor de 52 años en la ciudad occidental de Coro.

"Lo que está sucediendo en este país nos está perjudicando a todos por igual, solo un grupo de políticos de arriba se benefician. Es urgente un cambio", agregó.

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