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Venezuela en campaña electoral


La inflación ha disparado los precios en Venezuela y el gobierno intenta subsidiar los productos básicos, aunque el mal manejo de los alimentos genera escándalo.

La inflación ha disparado los precios en Venezuela y el gobierno intenta subsidiar los productos básicos, aunque el mal manejo de los alimentos genera escándalo.

Con su popularidad en baja y en medio de una recesión económica y graves problemas de seguridad, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, enfrenta unas elecciones legislativas que ponen en riesgo las mayorías que le han permitido gobernar casi sin oposición en los últimos cinco años.

El inicio de la campaña electoral para los comicios legislativos marcan un momento particular de la vida política venezolana, con la oposición claramente dirigida a señalar los problemas económicos y de seguridad para presentarse como opción al control del poder de Chávez.

Según la consultora Datanálisis, Chávez se sitúa en un 37%, porcentaje alejado del 57% que este registraba en 2009 y ante un 71% alcanzado en 2005.

Sin embargo, las elecciones que se llevarán a cabo el 26 de septiembre se inscriben, una vez más, en un clima de polarización.

El oficialismo trata de mantener su control parlamentario acusando a la oposición, o "contrarrevolución", como también la describen, de pretender eliminar los programas sociales del gobierno, con la expectativa de obtener los votos del electorado de menores recursos.

Sin embargo, tras cinco años de control de la Asamblea Nacional donde el oficialismo introdujo cambios desde el sistema financiero y educativo, hasta la agricultura y las Fuerzas Armadas, son las alarmantes cifras de criminalidad, el clima de inseguridad, los escándalos de corrupción vinculados con la distribución de alimentos controlados por el gobierno, así como la recesión económica y alta inflación, que colocan al oficialismo en una posición débil ante el electorado.

De todas formas, y pese al fracaso en la conducción de la economía señalado por la oposición, el presidente Chávez insiste en que “nuestro deber ineludible es la transformación estructural de todo el sistema económico y social de la nación”.

Si los venezolanos deciden dar su apoyo a la oposición como voto castigo al oficialismo, el resultado será un mensaje al presidente Chávez que aspira a una tercera reelección en las presidenciales del 2012, tras 11 años en el poder.

La oposición por su parte, tiene como primer objetivo ganar un tercio de las bancas en la Asamblea Nacional, ahora controlada por el oficialismo, después de que los opositores se retiraran de las elecciones de 2005. De esta forma, procuran impedir la aprobación de cambios legislativos de gran alcance hasta las presidenciales.

Una victoria de la oposición, sólo podría producirse si la caída de la popularidad de Chávez, por debajo del 50% por primera vez en cinco años, se refleja en el voto contrario a sus candidatos, como respuesta a los persistentes problemas económicos y sociales que la nación enfrenta.

La criminalidad fuera de control parece ser el gran factor que puede decidir el voto de los electores, una situación interna que ha escapado al control del gobierno. Se estima que en 2009 entre 13.000 y 16.000 personas fueron asesinadas, según cifras no oficiales, casi tres veces más que en 1998.

Esta situación es la que hace inválidos los argumentos de Chávez de culpar y acusar a los medios privados, a la "burguesía" y al "imperio estadounidense" de los problemas del país.

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