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Venezuela: signos de violencia

  • Voz de América - Redacción

Cartel portado por un ciudadano durante una manifestación contra la violencia en Caracas.

Cartel portado por un ciudadano durante una manifestación contra la violencia en Caracas.

Una influyente organización no gubernamental advierte del peligro de que se desborde la violencia política en el país.

La violencia, que ya ha hecho de Venezuela una de las naciones con mayor índice de criminalidad en América Latina, podría empeorar aún más camino a las elecciones presidenciales del año próximo, según un reciente informe de una influyente organización no gubernamental, con sede en Bruselas, especializada en asesoría sobre prevención y solución de graves conflictos internacionales.

El estudio de International Crisis Group (ICG), titulado Violencia y Política en Venezuela, analiza de qué manera “ la amplia presencia del crimen organizado internacional, los niveles alarmantes de impunidad, las millones de armas de fuego en manos civiles, así como la corrupción y la brutalidad de la policía han agudizado la violencia en la sociedad” venezolana.

La alerta del ICG de que la violencia se inflame mucho más en el país suramericano coincide con los manifiestos temores en sectores políticos de la oposición de que de cara a los comicios de 2012 la situación puede agudizarse en lo adelante debido a la práctica seguida por el presidente Hugo Chávez de alentar a la confrontación y de armar a sus simpatizantes para defender al gobierno.

El informe señala que la violencia, o la amenaza de que ésta sea utilizada “han llegado a ser inherentes al proyecto político del presidente Chávez, al armar y entrenar a milicias integradas a la fuerza por ciudadanos, junto a unas fuerzas armadas intensamente politizadas”.

El propio presidente Chávez ha dicho públicamente más de una vez que los militares venezolanos no aceptarían un régimen que no fuera el suyo, que le sería muy difícil como mandatario frenar la ira de sus seguidores en caso de que amenacen con sacarlo el poder, y en uno de sus programas dominicales Aló Presidente llegó a advertir a la oposición que no tendrían “como detener aquí una revolución violenta liderada por los militares y el pueblo venezolano“.

Luego del cáncer de Chávez y de sus repetidos tratamientos de quimioterapia en La Habana, la incertidumbre que todavía pende sobre el futuro político del país está haciendo que el presidente tienda a radicalizar e inflamar más su discurso y sus actos con el fin de demostrar que sigue vivo, que no ha renunciado a la reelección y que la enfermedad no disminuirá su participación política.

El ICG, considerado una de las fuentes independientes más destacadas e imparciales de análisis y asesoramiento a gobiernos e instituciones intergubernamentales como la ONU, señaló que “la violencia criminal está fuera de control” en el país, y que “más de 10 personas son asesinadas en las calles de Caracas todos los días, la mayoría a manos de criminales individuales, miembros de bandas callejeras o por la propia policía”.

El estudio resalta que “Venezuela se ha convertido en un centro del crimen organizado. A la presencia de diversos grupos colombianos, incluyendo a las guerrillas, los paramilitares y sus sucesores, se han sumado bandas de mafias desde México y otros lugares. Estos grupos se benefician de una extensa corrupción y de la complicidad de sectores de las fuerzas de seguridad, aparentemente toleradas en las más altas esferas del gobierno”.

De acuerdo con Silke Pfeiffer, directora de Crisis Group, no desactivar la “bomba de tiempo” de la impunidad y la desenfrenada violencia en Venezuela “significaría más muertes y amenazaría seriamente la estabilidad del país y de la región”.

COFAVIC una organización no gubernamental dedicada a la protección y promoción de los derechos humanos en Venezuela, denunció recientemente que grupos parapoliciales operan con total impunidad en el país. Según una encuesta hecha por el propio Instituto Nacional de Estadísticas, el 94,28 por ciento de los venezolanos considera la situación de inseguridad personal como “muy grave” o “grave”.

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