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Chávez no logra conjurar las dudas

  • Voz de América - Redacción

Hugo Chávez trató dar una imagen de fortaleza durante los actos por el Bicentenario de la Independencia en Venezuela.

Hugo Chávez trató dar una imagen de fortaleza durante los actos por el Bicentenario de la Independencia en Venezuela.

El presidente Hugo Chávez regresó a Venezuela pero su enfermedad y las insospechadas consecuencias de su operación siguen siendo una nebulosa.

El inesperado retorno del presidente Hugo Chávez a Venezuela después de permanecer más de tres semanas en Cuba tal vez logró que sus simpatizantes respiraran por un instante con alivio, pero luego de sus fugaces apariciones el futuro de Venezuela no ha dejado de estar en tinieblas.

Hasta ahora sólo se sabe que durante una larga intervención quirúrgica le fue extirpado un absceso con presencia de células cancerígenas, pero en qué órgano y cuán grave era el tumor sigue siendo un misterio, y casi de igual manera que cuando Fidel Castro enfermó en 2006, la dolencia tiene categoría de secreto de Estado.

Tanto el presidente como su familia y los funcionarios más allegados de su gobierno han hecho ingentes esfuerzos por tratar de hacer ver que el enfermo se halla en franco estado de recuperación, y el vicepresidente Elías Jaua aseguró que Chávez no necesita hospitalización y que puede seguir tratamiento “en la residencia donde esté”.

Sin embargo, el asunto se ha manejado con tanto secreto, y la información sigue siendo tan escasa que muchos se ven tentados a pensar lo peor, y más concretamente suponen que la dolencia del presidente podría estar en una fase bien avanzada.

Periodistas venezolanos han dejado entrever que los rumores desencadenados por la enfermedad de Chávez exacerbaron las luchas internas dentro del chavismo, por lo que algunos piensan que su regreso a Venezuela estuvo dictado más por la premura en poner la casa en orden que por una verdadera mejoría de su salud.

En su columna Runrunes del diario venezolano El Universal, Nelson Bocaranda escribió este martes que Chávez tomó la decisión de “demostrarle a Fidel Castro, quien se había convertido el guardián de su salud, que era necesaria su presencia en Venezuela aún a costa de un malestar mayor y a pesar de los riesgos que para su condición de paciente con cáncer conllevan esos movimientos mientras de su cuerpo aún pende una sonda intestinal”.

El periodista venezolano Rafael Poleo dijo a la Voz de América que el apresurado regreso de Chávez a Venezuela “a riesgo de su vida” fue para “conjurar los demonios que se han desatado dentro del movimiento chavista.”

Según Poleo, la urgencia del retorno no son las elecciones pero a la larga si va a determinar si Chávez “será realmente el candidato presidencial en el supuesto muy probable de que él no pueda serlo”.

Poleo recalcó que lo que está en juego dentro del chavismo “es el predominio del grupo extremista que es civil, cuyo promotor es Fidel Castro, y que va a tratar de imponer la candidatura de Adán Chávez (hermano del presidente), y el grupo moderado de militares que va tratar de imponer la de Diosdado Cabello”.

Ni lentos ni perezosos, después que se dijo que el mandatario sufre de cáncer, algunos de sus ministros más cercanos se apresuraron a subrayar que Chávez será sin lugar a dudas el candidato a la presidencia por el Partido Socialista Unido de Venezuela en las elecciones de fines del año próximo.

De cualquier manera, el régimen médico al que el mismo Chávez reconoció estar sujeto y la insospechada evolución de su enfermedad condicionarán el tiempo y la frecuencia de sus futuras apariciones públicas, y serán un termómetro de su capacidad no sólo para gobernar el país sino también para saber si podrá tomar las riendas de la campaña electoral de cara a los comicios del 2012.

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