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Dos países... dos estadios... un equipo: Chapecoense

  • Voz de América - Redacción

En las gradas, los seguidores se pusieron en pie para guardar un minuto de silencio sosteniendo velas y carteles que decían "Todos somos Chapecoense" y "El fútbol no tiene fronteras".

Colombia y Brasil se unieron en emotivos homenajes simultáneos para recordar a las víctimas de la tragedia aérea que se cobró la vida de 71 personas cuando el avión chárter que trasladaba a un modesto equipo brasileño de fútbol a la final de un prestigioso torneo sudamericano se estrelló cerca de Medellín.

Miles de seguidores del Atlético Nacional de Medellín vestidos de blanco abarrotaron los 40.000 asientos del Estadio Anastasio Girardot donde su equipo tenía que disputar el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana contra el malogrado Chapecoense brasileño.

Con las palabras "Campeones Eternos" en una pantalla grande, la habitualmente combativa hinchada del Atlético puso el espíritu deportivo por delante y rindió homenaje al rival, que pidieron que sea declarado vencedor del torneo.

En las gradas, los seguidores se pusieron en pie para guardar un minuto de silencio sosteniendo velas y carteles que decían "Todos somos Chapecoense" y "El fútbol no tiene fronteras".

Al otro lado del continente, en Brasil, el ambiente era incluso más sombrío cuando residentes de la pequeña ciudad agrícola de Chapecó llenaron su estadio para asistir a una misa católica con los familias de las víctimas y los futbolistas que no viajaron a Medellín con el equipo.

A la misma hora que deberían haber estado en sus casas viendo a su equipo por televisión, más de 22.000 seguidores del Chapecoense lloraban al ver videos de homenaje llegados de todo el mundo. Después corearon los nombres de cada uno de los miembros del plantel además de la aparición de Carlos Miguel, un niño de cinco años, que se disfraza de "mascota" del club con un tocado de indígena chapecó y que muchos temieron que pudiera ir a bordo del avión.

El momento más emotivo del tributo en Medellín fue un discurso del ministro brasileño de Exteriores, Jose Serra, quien viajó a la ciudad junto con un avión militar para repatriar los cuerpos de las víctimas, que en su mayoría eran compatriotas. El funcionario destacó el hecho de que ambos equipos compartiesen colores, verde y blanco, un signo de unidad en medio de la tragedia.

"Los brasileños no olvidaremos jamás la forma en que los colombianos sintieron como suyo el terrible desastre que interrumpió el sueño de Chapecoense", dijo en español el canciller, interrumpido por sus propias lágrimas y la ovación de los presentes en la cancha. La solidaridad de los colombianos, agregó, ofrece un enorme consuelo, "una luz en la oscuridad cuando todos estamos intentando lo incomprensible".

El Chape llegó a la cima del futbol sudamericano sin contar con grandes estrellas ni jugadores de la celebrada selección nacional. Hace siete años militaba en la cuarta división y en 2014 ascendió a la máxima categoría. Su camino a la final de la Copa Sudamericana impresionó a fans de todo el continente al eliminar a algunos equipos legendarios de la región.

Entre los sobrevivientes del siniestro hay tres futbolistas. Los médicos dijeron el miércoles que seguían en estado crítico pero estables. A uno de ellos, Jakson Follmann, se le amputó la pierna derecha mientras que el zaguero Alan Rushel se recuperaba de una delicada operación por una fractura vertebral.

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