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Tecnología y negocios artísticos

  • David Weinberg

Autumn Wiggins creó una página web donde artistas comparten y trabajan con diseños de 'código abierto'.

Autumn Wiggins creó una página web donde artistas comparten y trabajan con diseños de 'código abierto'.

La filosofía del software de código abierto cada vez se difunde más en el mundo real. Ahora se está aplicando al arte y a los negocios.

La filosofía del programa o software de código abierto, dar libre acceso a la fuente para que quien quiera pueda adaptar el programa, cada vez se difunde más en el mundo real. Ahora esta ideología se está aplicando al arte y a los negocios.

Para organizar voluntarios en una feria artesanal en Ofallon, Illinois, Autumn Wiggins utilizó la tecnología de la colaboración que ofrecen los códigos abiertos.

En vez de llamar o enviar correos electrónicos a docenas de personas, Wiggins creó un documento en Google docs y envío la conexión a todos para que cada quien tomara el horario que le convenía.

El siguiente proyecto de Wiggins, Artesanias comunes (Craft Commons), es una página que también está basada en la ideología de códigos abiertos. En este caso, en vez de un código de computadores, los artistas y artesanos ofrecen 'diseños abiertos'.

Ella espera que el sitio en internet promueva la creatividad y que permita a múltiples personas trabajar a partir de un mismo diseño.

“Mi ideal es que Artesanias comunes deje de lado la idea de que si yo diseñe algo, eso me pertenece”, explica Wiggins.

Planes en grande

Esto significa que artistas y artesanos pueden tomar el diseño de alguien más, mezclarlo, cambiarlo y crear su propia versión. Pero Wiggins tiene planes más grandes.

Si un grupo de artesanos puede trabajar desde un diseño único y crear la misma pieza de joyería o de ropa, ella sugiere que ellos podrían competir en las ventas al por mayor con multinacionales como Wal-Mart o Target.

Nada de esto sería posible hace 10 años, pero el precio del equipo especializado ha bajado tanto que hoy los artesanos tienen fácil acceso a cortadores de láser y impresoras de tela. Esto ofrece la posibilidad de producir sus diseños para las masas.

Kattie Miller, por ejemplo, trabaja con el metal.

“Nuestro negocio ha crecido tremendamente, cualquier cosa que me imagine en términos de joyería, yo misma lo puedo hacer”, explica Miller.

Ella hace las joyas desde el sótano de una tienda exclusiva en St. Louis y dice que aunque al principio le tomó muchas horas cortar el metal para un par de aretes, hoy con la ayuda del láser es un proceso rápido.

Re democratizando el capitalismo

Pero, ¿pueden los artistas independientes en todo Estados Unidos competir con grandes manufactureras en Asia, donde la mano de obra es tan barata?

“Creo que es posible y que es viable gracias a la tecnología. La tecnología, como yo lo veo, está re democratizando el capitalismo”, dice Clifford Holekamp, un académico de la Escuela de Negocios de Olin, en la Universidad de Washington de St. Louis.

“Todo esto se trata de las licencias creativas (creative commons) y lo que estamos viendo es que cualquier persona puede llegar a competir en los niveles de la macro economía. Esta es la belleza del mercado libre, con cada cambio nuevas oportunidades aparecen y cada gigante de la industria en el pasado, eventualmente cae. Este puede ser sólo el inicio”, concluyó el financiero.

Holekamp dice que será el mercado el encargado de decidir cuál es el siguiente uso creativo de la tecnología.

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