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Siria: batalla crucial en Alepo


Varias tiendas destruidas en las afueras de Alepo (Siria), donde las tropas gubernamentales y rebeldes están combatiendo por el territorio este miércoles 8 de agosto.

Varias tiendas destruidas en las afueras de Alepo (Siria), donde las tropas gubernamentales y rebeldes están combatiendo por el territorio este miércoles 8 de agosto.

La guerra civil en Siria se concentra en la segunda ciudad del país, donde el ejército asegura haber tomado un bastión fundamental. Los rebeldes lo niegan

Situación humanitaria


Impacto de artillería en Siria visto desde satélite (Amnistía Internacional).

Impacto de artillería en Siria visto desde satélite (Amnistía Internacional).

​La seguridad de los residentes de Alepo y, por extensión, de los ciudadanos sirios está en juego.

Así lo denunció este miércoles 8 de agosto la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI), que hizo públicas unas nuevas imágenes, captadas por satélite, en las que se puede comprobar un incremento del uso de armamento pesado en la ciudad del norte, donde se están librando las principales batallas.

AI explicó en un comunicado que se sienten preocupados por los más de 600 cráteres, probablemente causados por el impacto de proyectiles de artillería, que se pueden apreciar en las fotografías y están amenazando la seguridad de los residentes en Alepo.

“Transformar la ciudad más poblada en un campo de batalla tendrá consecuencias devastadoras para los civiles”, señaló la organización a través de Christoph Koetti, titular de Respuesta de Emergencia, que dejó claro que si cualquiera de las dos partes del conflicto perpetra ataques contra los civiles, éstos serán debidamente documentados para un posterior rendimiento de cuentas.

En los últimos dos días se ha producido un fuerte incremento de refugiados que han huído a Jordania, Líbano y Turquía en busca de seguridad. En la noche de este miércoles 8 de agosto, según una agencia de noticias turca, unos 2.400 sirios cruzaron la frontera. La ONU ya ha cifrado en 200.000 el número de sirios que han escapado de la ciudad de Alepo para huir de los combates.

El corresponsal de Al Jazeera, Andrew Simmons, situado en Antakya, en la frontera entre Siria y Turquía, explicó en la cadena árabe que los ciudadanos que huyen del país “son totalmente conscientes de que, en unos pocos minutos, puede haber un masivo bombardeo en su ciudad”.

“Hablas con la gente y todos tienen los mismos síntomas, el mismo miedo marcado en sus rostros, porque están preocupados por que las fuerzas del gobierno sirio vuelvan a donde viven”, relató.

Asimismo, explicó que muchos hombres jóvenes han acudido al área donde está teniendo lugar la batalla de Alepo, y que la seguridad no es muy fuerte en esa zona.

“Muchos creen que la de Alepo es la batalla final, pero que aún queda mucho para terminarla. Hay un sentimiento solemne, una idea de que la liberación todavía queda lejos”, afirmó.
La batalla por la conquista de la ciudad norteña de Alepo, centro comercial de Siria y apoyo del régimen desde el levantamiento, ya se está librando en Siria.

Fuerzas rebeldes y gubernamentales están chocando en una ofensiva a gran escala en la segunda ciudad del país, donde el ejército pro-Assad asegura haber tomado el barrio de Saldino, un bastión rebelde destacado en el control de la zona; aunque sus oponentes lo niegan.

Según una fuente de la AFP en Damasco, el asalto comenzó en la madrugada de este miércoles 8 de agosto, cuando se iniciaron las luchas por el control de las calles principales mediante el uso de carros de asalto, blindados, artillería, aviones y lanzagranadas.

Alrededor de 20.000 hombres del ejército sirio fueron reunidos por al-Assad para esta batalla crucial, con la que el presidente pretende “purgar” al país de lo que él considera “terroristas”. Los combatientes rebeldes, según un funcionario de Alepo, se cifran entre 6.000 y 8.000.

Los combates son, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH, una organización opositora), “los más feroces combates en los alrededores de ese barrio y en ciertas calles de la zona”, y ya dejaron 58 fallecidos en todo el país este miércoles, 15 en Alepo.

Antes de acceder a Saladino, las fuerzas gubernamentales bombardearon los barrios de Kartadji, Tariq al Bab y Chaar, según la OSDH.

Ya son tres semanas de enfrentamientos en Alepo, donde hasta el momento las fuerzas antigubernamentales habían ganado más terreno. Este lunes 6 de agosto murieron 265 personas en la ciudad norteña, en uno de los balances más sangrientos desde que la revuelta empezara el pasado año 2011.

Ese mismo día, los rebeldes atacaron un edificio donde había entre 300 y 400 personas del ejército y de las milicias favorables al gobierno, pero tuvieron que retirarse por la intervención de los helicópteros.

Los combates se suman a los asesinatos de cuatro altos funcionarios de seguridad en Damasco hace dos semanas, las deserciones de funcionarios de alto nivel (entre ellos, el exprimer ministro de Bashar al-Assad, que se encuentra en Jordania) y al secuestro de 48 iraníes el pasado sábado 4 de agosto por los rebeldes sirios en un santuario chií de la capital siria.

El presidente sirio, por su parte, apareció públicamente este martes 7 de julio en una recepción a Said Jalili, el emisario iraní del ayatolá Ali Jamenei, que acudió a Siria para garantizar la liberación de los peregrinos secuestrados y aseguró que “la solución a la crisis en Siria tiene que venir del interior de este país, a través del diálogo nacional, y no por la intervención de fuerzas extranjeras”, entre las que citó a Estados Unidos, según un corresponsal de la cadena iraní Al Alam.

Irán considera que países como Estados Unidos, Arabia Saudí, Catar y Turquía están
"El régimen caerá, y sé
que va a pasar, como creen
la mayoría de observadores
de todo el mundo"

prestando su ayuda a los rebeldes; mientras que éstos, junto con Estados Unidos, acusan a Irán de apoyar militarmente al régimen sirio.

Para la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, que a día de hoy está realizando una gira por África, la comunidad internacional debe prepararse para que Siria realice una transición sin Bashar al-Assad.

"Creo que podemos comenzar a hablar sobre la planificación de lo que sucederá a continuación, del día después de que el régimen caiga. No puedo dar un calendario de esto, es imposible pronosticarlo, pero sé que va a pasar, como lo ven la mayoría de los observadores de todo el mundo", afirmó durante una rueda de prensa conjunta en Pretoria con su homóloga sudafricana, Maite Nkoana-Mashabane.

Clinton también condenó el derramamiento de sangre de miles de civiles, que actualmente se cifra en 10.000 muertes; y lanzó una advertencia ambigua, en la que no precisó si se dirigía a Al Qaeda o a algún país en concreto, asegurando que “quienes intenten explotar la situación para enviar a representantes o combatientes terroristas deben darse cuenta de que eso no se tolerará”.

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