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Venezuela: SIP condena orden judicial contra periodistas

  • Voz de América - Redacción

Tanto Miguel Henrique Otero, dueño de El Nacional como sus otros colegas implicados están fuera del país.

Tanto Miguel Henrique Otero, dueño de El Nacional como sus otros colegas implicados están fuera del país.

Lo consideran una muestra de “un acoso judicial para ahogar a los medios privados de información”, además de romper con los principios de la CIDH.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó la orden de una juez en Venezuela que impide salir del país a un total de 22 directivos de medios de comunicación entre los que se encuentran los directores del diario El Nacional, del semanario Tal Cual, Teodoro Petkoff, y del diario digital La Patilla.

Al respecto el director de la SIP, Gustavo Mohme dijo que “muestra una vez más cómo el sistema judicial venezolano es utilizado como un instrumento del poder politico. No se cumple con las garantías del debido proceso, que implican que el juez debería haber citado primero a los demandados en forma individual para evaluar si procede o no dictar medidas de arraigo en cada caso particular”.

A los dueños de los medios en mención se les acusa de difamación por haber retomado información del diario español “ABC” sobre Leamsy Salazar, ex jefe de seguridad del presidente de la Asamblea Nacional, quien acusó al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello de estar involucrado en el tráfico de drogas con el Cartel de los Soles.

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“Con esta demanda se rompe así con los principios establecidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que dictaminó que los medios no pueden ser responsables por publicar en forma fiel informaciones que fueron originalmente difundidas por otros medios”.

Por su parte el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Claudio Paolillo manifestó que “este acoso judicial es un eslabón más de una larga cadena restrictiva que incluye ahogar a los medios privados para comprarlos, directamente o a través de testaferros, y así montar un extensa maquinaria de propaganda, la cual conspira contra el libre flujo de información plural y diversa, que es necesario para que haya democracia”.

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