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Sin hogar pero con determinación

  • Roger Hsu

Anne Mahlum ayuda a los indigentes por medio de algo que a ella le apasiona: correr.

Anne Mahlum ayuda a los indigentes por medio de algo que a ella le apasiona: correr.

Anne Mahlum dejó de lado una carrera bien pagada para ayudar a los indigentes por medio de algo que a ella le apasiona: correr.

Como en muchas de las grandes ciudades de Estados Unidos, los oficiales en Filadelfia, Pennsylvania, han invertido en programas para ayudar a los indigentes que deambulan por sus calles. Pero una joven residente de Filadelfia, de 27 años, organizó su propio programa.

Anne Mahlum dejó de lado una carrera bien pagada para ayudar a los indigentes por medio de algo que a ella le apasiona: correr.

Nuevos amigos
Hasta hace dos años, Mahlum corría sola cada mañana.

“Cuando corría habían algunas personas en grupitos afuera por donde yo pasaba. Yo soy de North Dakota, y siempre los saludaba y les decía ‘buenos días’ y les sonreía. Al principio me veían como si estuviera un poco loca, pero después de que lo hice por unos cuántos días se sintieron cómodos con mi presencia”, cuenta.

Mahlum dice que el correr ha sido una gran parte de su vida desde que tenía 16 años, cuando la adicción a las drogas de su padre causó que su familia se separara. Ella cuenta que el correr era como un escape espiritual y que aún lo es más de 10 años después.

“El correr salvó mi vida. Me enseñó la disciplina y el respeto, y siento como que era la persona que quería cuando corría. Hay algo en esa moción permanente que me hace sentir viva y me hace sentirme emocionada y (creer) que las cosas van a estar bien”, dice. “Cuando vi a estos hombres que me recordaban a mi papá, pensé que ésta era mi segunda oportunidad”.

La joven deportista consiguió la aprobación de un refugio de indigentes para comenzar un club de corredores. Nueve personas se apuntaron.
“Después de la primera semana (…) pensé que esto realmente podía ser un primer paso para cambiar la vida de varias personas”, dijo.

Unas semanas después, ella dejó su trabajo para enfocarse en el club de tiempo completo. Mahlum creó una organización no lucrativa llamada Back on My Feet, (estoy de pie de nuevo). Su meta era utilizar el deporte como una herramienta para desarrollar la disciplina y el respeto. La organización también guía a sus miembros a encontrar oportunidades educacionales y laborales.

Grandes logros
El día de hoy el capitán James Thorpe encabeza al grupo en un mini-maratón.
“Todo mundo quiere ser amado y ser parte de una comunidad, y esto crea una comunidad de corredores”, dice. “Todos nosotros sabemos que en cuanto llega uno a un recorrido, todos son corredores”.

Unirse al club requiere de determinación. Tres días a la semana, los corredores se reúnen antes de que salga el sol. No pueden usar drogas o consumir bebidas alcohólicas y deben participar en sesiones de consejería laboral.

James Singletary es uno de los nueve integrantes originales.

“Yo usé drogas durante 35 años. Me ha pasado todo lo que se pueda uno imaginar (…) lo más bajo. Cuando empecé a correr con el grupo el primer mes, no pensé que completaría siquiera una milla. Hubieron veces cuando pensé que quería rendirme, pero no, sabía que había llegado aquí por una razón y que quería completar algo en la vida’, dijo Singletary.

Hay 16 corredores indigentes que participan en la competencia de hoy. Cuando Mahlum creó el club Back on my Feet, algunas personas dudaban que el correr resolviera un problema social tan complejo. Pero ella cree que al desarrollar la confianza en uno mismo es un paso importante.

“Uno puede ver la sonrisa que ilumina sus rostros, uno puede ver que se enorgullecen de lo que son, y eso es increíble”, dice.

Desde su fundación en el 2007, Back on My Feet no ha dejado de crecer. Ahora cuenta con cientos de participantes y tiene sucursales en Baltimore y Washington.

“El correr es una metáfora de la vida; siempre hay otra milla que recorrer. Sólo tiene que recorrerse paso a paso”, concluye.

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