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El 11-S a través de los ojos de VOA

  • Voz de América - Redacción

El presidente Obama, ante el monumento con los nombres de las víctimas, la primera dama Michelle Obama, el ex prersidente Bush y la ex primera dama Laura Bush, lo escoltan.

El presidente Obama, ante el monumento con los nombres de las víctimas, la primera dama Michelle Obama, el ex prersidente Bush y la ex primera dama Laura Bush, lo escoltan.

Estas son las impresiones del equipo de la Voz de América que fue testigo de los homenajes en Nueva York al cumplirse una década de la tragedia.

Dolor. Nadie se niega a hablar porque es tan grande el dolor que las palabras no bastan. Tristeza. Las lágrimas afloran; cada dos frases hay una tentativa de romper a llorar. Recuerdos. La pregunta de si recuerda dónde estaba cuando sucedió el 11-S se obvia. Sangre, dolor y lágrimas, en esas torres estábamos todos.

Joshua López no perdió a nadie, los perdió a todos. “Podía ser cualquiera, mi padre, mi hermano. He venido aquí a mostrar mis respetos a la gente que aquí perdió la vida. Yo creo que a los ojos de Dios todos somos iguales, y todos éramos familia”, dice López, que lleva tatuada una lágrima en la mejilla izquierda. Como tantos otros, o como todos se podría decir, ha venido a la zona cero a honrar a las víctimas. Sin patria, sin color, sin edad, sin sexo; en esas torres estábamos todos.

Es un día gris en Nueva York, y aunque no lo fuera lo parecería. Policía, policía y más policía custodia cada milímetro de estas calles para crear la sensación de seguridad. Pero no hay miedo en las caras de la gente, sino fortaleza. “Pueden pasar diez, veinte o treinta años, pero no nos venceremos”, dice Josué Quelito, de Puerto Rico.

Diez años después del día en que Estados Unidos volvió a ser uno, el pueblo demuestra que puede estar unido en las alegrías y el dolor. Aquel 11 de septiembre cambió la historia, y hoy al contrario que hace diez años se vive esa sensación de estar en el lugar y el momento adecuado, rindiendo homenaje a quienes perdieron la vida.

Dos piscinas simbolizan hoy el vacío que esas víctimas dejaron a su ida. Una lágrima, una rosa, un cartel. El recuerdo. La memoria. “La esperanza de que nada tan horrendo vuelva a pasar”, resume Álvaro Torre, de Medellín, Colombia.

Nueva York de luto

Las calles están cerradas y la seguridad es muy fuerte en los alrededores de la zona cero en Nueva York, donde se desarrolla la ceremonia oficial del décimo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2011.

Rodeados, tal como subraya Gesell Tobías, enviado especial de la Voz de América en Nueva York, por "una multitud de personas que están reunidas en las proximidades de la zona cero, en medio de un ambiente sereno, familiar y calmado. No se siente tensión, más bien un ambiente de mucho respeto, en una jornada donde el cielo aparece cubierto de nubes y gris".

"No se siente tensión, más bien un ambiente de mucho respeto"

La vigilancia policial es visible, "por lo menos medio centenar de policías han sido ubicados en cada esquina, y los medios de prensa ubicados en las próximadades no pueden cargar con trípodes para sus cámaras y las bolsas o mochilas grandes son revisadas. Pantallas gigantes permiten a los miles de personas ubicados en los alrededores, seguir los eventos en el sitio donde se ha inaugurado el monumento".

La mexicana Mery Briceño, quien se encuentra en la zona, explicaba que llegó a Nueva York "para acompañar al pueblo de Estados Unidos en un momento de dolor" y dijo entender el sentimiento, en medio de la situación que vive su país "con tanta violencia y pérdidas de vida". Sin embargo, a pesar de toda la tensión previa, Briceño dice "no tener miedo de que pueda pasar algo en Nueva York, se siente una ciudad muy segura".

Impactante simpleza

Para Lina Correa, enviada especial, de la Voz de América, "lo que más lo impactó fue la simpleza y el contraste del llamado Memorial. Me impactó que algo tan sencillo, un muro y agua cayendo, represente tanto para estas personas", afirmó.

"Esto corrobora lo que inspiró al diseñador para construir el monumento. Este sitio es un campo santo para los que no recibieron nada de sus seres queridos. Esto representa el cierre de las heridas, no solo para ellos sino para todo el país”, dijo Correa.

Impresionante

Ramón Taylor, quien acompaña a Correa y a Tobias, dice que fue impresionante levantarse y ver los rascacielos, y al mismo tiempo escuchar los nombres de las víctimas.

“Para mí fue impresionante conocer a muchas personas que perdieron a sus familiares. Es un sentimiento extraño ver que la gente continúa con sus vidas pese al dolor”, dijo Taylor, enviado especial a Nueva York.

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