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NASA: satélite ingresó en el Pacífico

  • Voz de América - Redacción

En su trayectoria de caída el satélite pasaría sobre Canadá, África y Australia, así como amplias áreas de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico.

El último informe de la Agencia de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de Estados Unidos, emitido avanzada la madrugada de este sábado 24 de septiembre de 2011, indica que el Satélite de Investigación Superior de la Atmósfera (UARS) reingreró a la tierra alrededor de la medianoche y cayó en alguna parte del océano Pacífico.

El satélite UARS que estaba desactivado desde hace cinco años por la NASA, "cayó a la Tierra entre las 11:23 de la noche -tiempo del este de Estados Unidos- de este viernes 23 septiembre y la1:09 dse la madrugada de este sábado 24 de septiembre".

Según el Centro de Operaciones Espaciales Conjuntas de la base de la Fuerza Aérea, en Vandenberg, California, "el satélite penetró a la atmósfera sobre el norte del océano Pacífico, frente a la costa oeste de Estados Unidos. El momento preciso del reingreso del satélite y su localización, así como de cualquier resto de la estructura, aún debe ser determinado. La NASA no tiene información de ninguna reporte de lesiones o daños a la propiedad".

Sin embargo, la estimación de que cayó sobre el Pacífico no significa necesariamente que todos sus fragmentos hayan caído al mar, en particular porque los cálculos de la NASA indicaban que pedazos del satélite caerían esparcidos en un área de 800 kilómetros.

La NASA estimaba el reingreso a la atmósfera alrededor de la medianoche del sábado 24 de septiembre, (entre las 3:45 a.m. y 4:45 a.m. Tiempo Universal Coordinado GMT) y vencido ese plazo informó que estab "trabajando para confirmar la localización y la hora del reingreso", y en breve proveerá información.

Durante su descenso, el satélite pasaría sobre Canadá, África y Australia, así como amplias áreas de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico.

El riesgo para la seguridad del público era "muy remoto", indicó la NASA.

La demora en la caída del satélite ha desconcertado a algunos especialistas, "Simplemente no quiere caer", dijo Jonathan McDowell, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica, citado por la agencia The Associated Press.

La Agencia de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de Estados Unidos, está realizando un seguimiento de la evolución de la órbita del Satélite de Investigación Superior de la Atmósfera de la NASA (UARS), que caerá a la Tierra tras 7.317 días en el espacio.

La última comunicación que la NASA ha colocado en su página de internet, establece que la órbita del UARS sigue siendo descendente, y que ahora ya han descartado la actividad solar como un elemento que puede afectar la caída del satélite.

Según la NASA, la trayectoria parece haber cambiado a "lentamente descendente".

El satélite es la basura espacial de mayor tamaño en caer a la Tierra desde que la estación espacial estadounidense Skylab se estrelló en Australia hace 32 años. En esa ocasión, nadie resultó herido.

En la medida que van pasando las horas, la NASA ofrece mayor información sobre el satélite que reingresará a la atmósfera terrestre. El UARS tiene el tamaño de un autobús escolar y pesa unas 5,4 toneladas métricas.

Mascar Matney, científico de desechos espaciales en órbita del Centro Johnson de la NASA, en Texas, dice que es muy probable que el UARS entre en la atmósfera el 23 de septiembre de 2011.

Matney asegura que se podrá estimar, más específicamente, el momento de caída a medida de que se acerque a la atmósfera.

En términos de a dónde van a caer los desechos espaciales, la NASA dijo que por ahora solamente la Antártida se salva de la rifa. Eso deja abierta la posibilidad de que los desechos caigan en seis continentes y varios océanos, aunque estiman que la zona donde podría caer el satélite corresponde en su mayoría a áreas deshabitadas del planeta.

Los científicos advierten que la caída podría ocurrir un día antes o un día después. Funcionarios de la NASA dicen que aproximadamente 26 trozos del satélite reingresarán a la atmósfera terrestre y podrían causar algunos daños.

La mayoría de los escombros se quemarán al reingreso y los funcionarios de la NASA anticipan que la caída de los escombros incinerados seran visibles aún durante el día.

El satélite caerá a la Tierra casi seis años después del final de una vida científica productiva.

¿Hay necesidad de cubrirse?

Los científicos de la NASA calculan que existe una probabilidad entre 3.200 de que una parte del satélite pudiera golpear a alguien, ya que la mayor parte de éste se incinerará al ingresar a la atmósfera terrestre. La NASA asegura que el riesgo para la seguridad pública o la propiedad es “extremadamente pequeño”.

“Si alguien tuviera la suerte de estar lo suficientemente cerca del punto de entrada, en la noche, lo que vería sería un espectáculo”, dijo Matney, refiriéndose a los cientos de piezas en los que se convertiría el satélite al atravesar la atmósfera.

A partir del 8 de septiembre 2011, la órbita de UARS ha ido bajando a 245 kilómetros.

“Si encuentra algo que crees que puede ser un pedazo de UARS, no lo toque. Póngase en contacto con un funcionario de la policía local para solicitar ayuda”, especificó la NASA.

Y es allí donde la Agencia de Control de Emergencias Federales, FEMA, entra en acción. Este organismo garantiza la seguridad en territorio estadounidense en caso de cualquier tipo de emergencia, desde aterrizajes de satélites hasta desastres naturales o terroristas.

En este caso FEMA tiene un plan de respuesta, actualizado en 2008, que incluye la ayuda de sus expertos en el campo y una guía de cómo reaccionar en el caso de que un satélite entre a la atmósfera.

Los funcionarios de FEMA indicaron que debido a que la nave no contiene materiales peligrosos o combustible, no hay necesidad de tratar de apagarlo, una de las primeras medidas en el manual.

Otros restos espaciales

La NASA dice que no tiene informes de que una persona haya sufrido de heridas daños significativos por el ingreso de escombros espaciales en la atmósfera. Sin embargo, en 1997 se reportó un incidente.

“Hubo una mujer en Oklahoma que fue golpeada por un pedazo de basura, un resto de un satélite, pero no llegó a herirla. Era una pieza de aislamiento. Ella salió a trotar y recibió el golpe", recuerdan.

Matney dice que el reingreso de escombros es una cosa muy común, con un promedio de una pieza por día, pero esas piezas son por lo general muy pequeñas. Pero el científico aclara que esta será la primera vez en 30 años que un satélite de la NASA de este tamaño regresa para estrellarse con la Tierra.

Propiedad de la NASA

Los funcionarios de la NASA advirtieron a las personas que deben comunicarse con las agencias locales, como indica la ley, si encuentran partes del satélite.

Matney indicó que, si bien, las piezas no son tóxicas, estas pueden tener bordes muy afilados. A pesar de que se conoce comúnmente como “basura espacial”, los escombros aún pertenecen a Estados Unidos, país dueño de la nave.

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