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Explorando la ciencia del ritmo

  • Voz de América - Redacción

El baterista del grupo de rock Grateful Dead, Mickey Hart, está usando una guitarra y batería eléctrica para navegar su camino a través de un mundo virtual que podría mejorar la salud de millones de personas.

El baterista del grupo de rock Grateful Dead, Mickey Hart, está usando una guitarra y batería eléctrica para navegar su camino a través de un mundo virtual que podría mejorar la salud de millones de personas.

Baterista del grupo de rock Grateful Dead se une al esfuerzo de explorar la ciencia del ritmo. Conozca de qué se trata.

El baterista de Grateful Dead, Mickey Hart, está ayudando a neurólogos de California a explorar la relación que existe entre el ritmo y la función cerebral.

Hart, y su batería eléctrica, forman parte de un experimento de realidad virtual para saber si el ritmo puede ser usado como forma de terapia para gente con declinación cognitiva.

Con cada golpe, los sensores conectados a su cuerpo coleccionan datos y son grabados y usados para crear esto, un estado de la técnica de visualización en tiempo real de su propio cerebro en acción.

Este primer cerebro virtual en la historia combina la ciencia de neurología, la realidad virtual y los juegos, la base de un ambicioso experimento conducido por el neurólogo, Adam Gazzaley, en la Universidad de California, en San Francisco.

“Entonces, podemos juntar estos tres mundo diferentes y usarlos para informar el uno al otro y crear realmente el más poderoso visualizador de actividad neural en tiempo real que alguno haya visto”, dijo Gazzaley.

Y con este visualizador, Gazzaley y Mickey Hart creen que pueden desarrollar tratamientos basados en ritmo para enfermedades neurológicas.

Hart dice que ha visto, de primera mano, el poder sanador del ritmo, y no solo como miembro de Grateful Dead, una de las bandas más queridas de Estados Unidos.

“Mi abuela no pudo hablar por años, tenía Alzheimer y una vez toqué la batería para ella, un pequeño tatuaje rítmico, y ella pronunció mi nombre. Hace muchos años en la década de 1970, yo me di cuenta que había poder en el ritmo. De esto es lo que se trata todo esto. Qué es este poder, cómo lo usamos, cómo lo repetimos, y cómo podemos hacer un mundo mejor usando las herramientas que se nos han dado”, compartió Hart.

Y eso es exactamente lo que Adam Gazzaley y su equipo intentan hacer. Dice que el ritmo puede funcionar como una droga.

Mientras Mickey toca, la actividad de su cerebro es analizada con el fin de usarla para ajustar su mundo virtual en tiempo real.

Gazzeley dice que en el futuro, afinando los patrones producidos por el ritmo, podría potencialmente remodelar y reconfigurar el circuito neural dañado en el cerebro.
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