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Los Obama visitan el Cristo Redentor


La familia presidencial de Estados Unidos, el presidente Obama, su esposa Michelle y sus hijas Sasha y Malia en la última escala de su viaje a Brasil, tras visitar el Cristo Redentor.

La familia presidencial de Estados Unidos, el presidente Obama, su esposa Michelle y sus hijas Sasha y Malia en la última escala de su viaje a Brasil, tras visitar el Cristo Redentor.

Durante el discurso de Obama en Rio de Janeiro, Michelle visitó la Ciudad de Samba, y en particular la escola Unidos da Tijuca.

La familia presidencial de Estados Unidos completó su útima visita en Rio de Janeiro, al subir hasta el cerro Corcovado para ver al icónico monumento del Cristo Redentor.

La caravana de vehículo oficiales del gobierno de Estados Unidos partieron del hotel Marriot para dirigirse a la cima del Corcovado desde donde pudieron ver Rio de Janeiro durante la noche, con la imágen de la Bahía de Guabanara y todos los detalles de la ciudad.

Los Obama concluyeron un día intenso y pleno de emociones que comenzó con una visita a la favela Ciudad de Dios, un discurso del mandatario en el Teatro Municipal y la visita de la primera dama a la ciudad del Samba.

Emoción en Ciudad de Dios

En la mañana de este domingo 20 de marzo de 2011, en Río de Janeiro el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su familia, su esposa Michelle y sus hijas, Malia y Sasha, concretaron lo que fue una emotiva visita a la favela pacificada Ciudad de Dios (Cidade de Deus).

Por la tarde y mientras Barack Obama daba un discurso en el Teatro Municipal de Rio de Janeiro, la primera visitó la Ciudad de Samba y en particular la escola de samba Unidos da Tijuca, donde pudo ver entre otros, la carroza de Indiana Jones.

Por la mañana tras arribar a la favela Ciudad de Dios, el presidente Obama y su familia visitaron la Fundación para la Infancia y la Adolescencia (FIA) y al salir el mandatario caminó en la calle Israel, para saludar a los residentes que respondieron con gritos de ""Obama te amamos", "Obama te adoramos", informa la prensa brasileña desde la misma favela.

El mandatario incluso jugó brevemente al fútbol con unos niños en las calles de la favela.

El presidente Obama también se reunió con emocionados residentes de la favela, mientras jóvenes de un grupo dde teatro desplegaban un cartel a la entrada de la favela que decía: "Yes, We Also Can", "Si nosotros también podemos".

Los Obama asistieron a una presentación de Capoeira del maestro local Derli Ariri con 12 niños de la favela y también de Samba.

También los Obama visitaron un conjunto de graffitis pintados por el artista Cufa Daniel Marteli para homenajear la visita del mandatario a Ciudad de Dios. La presencia de Obama en una cancha de fútbol fue cancelada para cumplir con el horario.

La caravana de 15 vehículos con el presidente Obama y su familia partió del hotel Marriot en Rio de Janeiro, saludado por una multitud a la cual el mandatario retribuyó el afecto, mientras el gobernador de Rio de Janeiro, Sergio Cabral y el alcalde Eduardo Paes, lo esperaban en la favela. Al regreso una multitud esperaba a los Obama en Copacabana.

También el presidente y su familia visitaron la Gavea, la concentración del Flamengo, donde Obama fue recibido por la presidenta, Patricia Amorim, quien vestía la camiseta del club con el nombre de Obama, y a pedido del presidente la dirigente entregó al mandatario la casaca "rubro-negra" con el número 10 del equipo más popular de Brasil.

Mientras tanto, la visita de la familia presidencia al Cristo Redentor del cerro Corcovado se producirá a partir de las 9 de la noche, hora de Rio de Janeiro, lo que al fin del verano todavía permitirá tener algo de luz, pero sobre todo, poder ver a la "Cidade Maravilhosa" por la noche desde la privilegiada posición.

En la cancha de Flamengo

La visita de Barack Obama a Brasil no es simplemente la de un mandatario más. Su presencia tiene características pocas veces vistas. Obama en Brasil es más que un político, es una estrella de rock. Un símbolo que inspira al 50% de la población total del país: la población de origen africano.

Miles de personas saludaron en Río de Janeiro la llegada del presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su familia, al primera dama Michelle Obama y sus hijas Malia y Sasha, quien fue recibido en la base aérea del aeropuerto del Galeao por el gobernador del estado, Sergio Cabral y su familia.

Posteriormente el helicóptero presidencial, Marine I trasladó al mandatario hasta la cancha de fútbol del Flamengo, en la Gávea y luego siguió en la limousina presidencial hasta el hotel Marriot en la Avenida Atlántica de la “Cidade Maravilhosa”, en Copacabana.

Los cariocas que esperaban la visita de Obama portaban carteles de apoyo dando la bienvenida al mandatrio. “Bienvenido Obama a la ciudad más linda del mundo”, decía uno de los carteles. El mandatario estadounidense se reunió con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff el sábado en Brasília.

Durante el recorrido de la caravana multitudes de cariocas saludaron a la familia presidencial.

Para este domingo 20 de marzo de 2011, la agenda del presidente Obama y su familia fue modificada. La visita al cerro Corcovado para ver la estatua del Cristo Redentor se pospuso para la tarde para que el mandatario pueda recibir un completo informe y abordar con sus asesores sobre la situación en Libia.

Decepción en Rio

El discurso al pueblo brasileño sufrió alteraciones y finalmente será para un grupo de invitados en el Teatro Municipal de Rio de Janeiro. La embajada en Brasilia explicó que las razones para el cambios obedecieron a motivos de seguridad.

Miles de residentes de Río quedaron decepcionados esta semana por la cancelación de los planes originales, aunque se anunció que habrá pantallas gigantes disponibles, las que aún no estaban instaladas.

Sin embargo, a diferencia de lo que pasa en el resto del mundo, incluso en Estados Unidos mismo, donde la visita de Obama a la región Latinoamérica no ocupa mayor destaque en los medios, debido a la guerra desatada en Libia, en Brasil, y en Rio de Janeiro en particular, es el tema principal.

En estos días atribulados para el mandatario estadounidense, con un déficit gubernamental gigantesco en EE.UU., una economía que se niega a recuperarse y con los republicanos pisándole los talones, la visita a Río de Janeiro seguramente será como unguento en las heridas de Obama, porque en Río a nadie le importan esas cuestiones oficiales, ellos simplemente quieren horrar a su ídolo.

Igualmente, un pequeño grupo de manifestantes contra la visita de Obama fue dispersado por la policia en Rio de Janeiro. Algunos lograron acercarse y lanzar un cóctel molotov contra el consulado estadounidense en el centro de la ciudad.

La familia Obama permanecerá en Río de Janeiro hasta la mañana del lunes 21 de marzo, cuando partirá a Santiago de Chile en un vuelo que demandará menos de 3 horas, para iniciar una visita de dos días a la nación trasandina. La gira regional del mandatario concluirá el miércoles 23 de marzo en El Salvador.

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