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Respuesta de EE.UU. y Corea del Sur


En una reunión en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama recibe un informe sobre la situación en la península de Corea.

En una reunión en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama recibe un informe sobre la situación en la península de Corea.

Especulaciones sobre motivos del ataque de Corea del Norte incluyen la situación política interna.

Los presidentes de Estados Unidos y Corea del Sur acordaron una nueva ronda de ejercicios militares conjuntos en respuesta al ataque de artillería de Corea del Norte que mató cuatro personas, incluyendo dos civiles en la poblada isla fronteriza de Yeonpyeong, bajo control de Corea del Sur.

La Casa Blanca anunció los nuevos ejercicios tras una conversación telefónica entre los presidentes Barack Obama y Lee Myung-bak.

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El presidente Obama también prometió respaldar a Corea del Sur y trabajar con otras naciones para organizar una condena internacional del ataque norcoreano.

El portavoz de las fuerzas estadounidenses en Seúl, David Oten, dijo que la muestra de fuerza comenzará el domingo 28 de noviembre de 2010, con un ejercicio largamente postergado que contará con el portaviones USS George Washington en un punto estratégico en aguas de la península coreana y China.

“Este ejercicio es de naturaleza defensiva. Fue planeado mucho antes del ataque de artillería sin provocación, y demuestra la fortaleza de la alianza y nuestro compromiso con la estabilidad regional a través de la disuasión. También está diseñado para mejorar nuestra interoperabilidad militar” dijo Oten.

El portaviones nuclear USS George Washington, que transporta 75 aviones y tiene una tripulación de más de 6.000 personas, partió de una base naval al sur de Tokio y se unirá a ejercicios conjuntos con Corea del Sur.

Las tensiones entre las dos Coreas continúan en un punto alto y cada parte ha amenazado con una masiva respuesta militar a cualquier provocación en el futuro.

Los analistas sospechan que el ataque de Corea del Norte podría ser un intento del líder norcoreano Kim jong-il para mejorar su posición en las negociaciones sobre desarme, una jugada que ya utilizó en el pasado para obtener concesiones y ayuda del mundo exterior.

En cambio, otros creen que los ataques podrían haber sido impulsados por la política doméstica, ya que Kim está desesperado por posicionar a su hijo más joven, nombrado en septiembre como el aparente líder de la dinastía familiar.

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