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Todo empezó con la primavera

  • Irene Larraz
  • Federica Narancio

Dos “hermanos” Qom murieron el mes pasado en enfrentamientos con las autoridades de Formosa.

Dos “hermanos” Qom murieron el mes pasado en enfrentamientos con las autoridades de Formosa.

El pueblo aborigen Qom lleva tres meses de protestas en Buenos Aires para reclamar que les sean devueltos las más de 7.000 hectáreas usurpadas.

“Todo empezó con la Primavera” cuenta Miguel. Él nació en Laguna Blanca, en la provincia argentina de Formosa, en el seno del pueblo aborigen Qom, que en su lengua originaria significa ‘primavera’. Algo de lo que ellos nunca habían tenido necesidad de saber hasta que llegaron los criollos. Ellos les bautizaron así, y ahora a la primavera le falta la tierra que cultivar.

Llevan años en esta lucha, pero hace tres meses que con lo puesto llegaron a la capital para pedir que se haga justicia. En los años treinta la Constitución les otorgó el derecho a ser respetados, y con él se aseguraba que al pueblo Qom le pertenecían 10.000 hectáreas, de las que hoy tan sólo les quedan 2.800.

“Necesitamos documentos”, explica Miguel en un español teñido de su dialecto. Sus antepasados pelearon por conseguirlas, las leyes les autorizan pero el gobierno local se las usurpa. “Que haya justicia con el funcionamiento de las leyes que están en vigencia. Se consagró el respeto a la comunidad. El artículo 75 de la Constitución Nacional, en el apartado número 15 lo dice, y también el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, pero hasta ahora todas han sido violadas”, explica Pablo Asijak.

La revocación de las tierras tribales ha reducido a la cuarta parte el territorio en el que habitan las 8.000 personas que componen esta etnia. “Primavera es la comunidad nombrada por los criollos. Ahora nosotros queremos estar dentro de la sociedad, ganar un espacio y tener primero educación y después salud”, cuenta Pablo.

Dos “hermanos” murieron el mes pasado en enfrentamientos con las autoridades de Formosa durante las protestas para reclamar las tierras. Lamentan las pérdidas pero saben que ahora es una batalla que tienen que combatir en la capital y con la presidenta. “Sabemos que esto va a continuar ‒dice Pablo‒. Es vergüenzoso estar aquí, pero si tiene honestiad, el gobierno se tendría que acercar”.

Durante el inicio de las sesiones del Congreso, la presidenta cristina Fernández Kirchner se aproximó para saludarles. Ayer se reunieron con el gabinete de la presidencia. “Lo único que queda es gritar o morir. En forma, en palabra, es fácil, se adhieren, pero después…”.

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