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Porfirio Lobo ganó el voto hondureño

  • Brian Wagner

El adinerado granjero se declaró como el vencedor luego que los resultados de las elecciones mostraran una ventaja significativa sobre su adversario del partido Liberal.

Porfirio Lobo ganó las elecciones presidenciales en Honduras con cerca del 56 por ciento de los votos emitidos. Funcionarios electorales dijeron que la participación fue elevada, a pesar del llamamiento del derrocado presidente Manuel Zelaya a boicotear los comicios.

El hacendado Porfirio Lobo, declaró la victoria después que los resultados electorales mostraron una amplia ventaja para el candidato de la oposición del Partido Nacional. El resultado fue una reivindicación para Lobo, quien perdió por estrecho margen ante el depuesto presidente Manuel Zelaya en los comicios del 2005.

En un acto la noche del domingo, Lobo dijo a sus seguidores que trabajará para mejorar la seguridad, crear nuevos puestos de trabajo y restablecer los vínculos internacionales.

Lobo dice que espera lograr cambios profundos que permitan a Honduras volver al lugar que era hace cuatro años, antes que Zelaya asumiera el cargo.

Los funcionarios electorales dijeron que alrededor del 62 por ciento de los votantes participaron en la jornada electoral, que eclipsó las cifras de participación de las elecciones del 2005. Las cifras oficiales contradicen afirmaciones anteriores de Zelaya, quien dijo que sus seguidores estiman que menos de la mitad de los votantes inscritos participaron.

El depuesto líder pidió a los votantes boicotear las elecciones, diciendo que el gobierno de facto es ilegítimo. Desde octubre pasado, Zelaya ha estado viviendo dentro de la embajada de Brasil mientras que las autoridades hondureñas buscan la forma de arrestarlo por cargos de abuso de poder y traición a la patria.

El jefe del consejo electoral de Honduras, Enrique Ortez, dijo que los resultados mostraron que la elección fue un éxito rotundo.

Ortez aseguró que los votantes hicieron su decisión en elecciones libres y transparentes, y que los gobiernos extranjeros tienen la obligación moral de reconocer el resultado de la votación.

El gran reto para Lobo será restablecer los lazos con los países extranjeros que retiraron su apoyo a Honduras desde que Zelaya fue destituido de su cargo en junio de este año. Muchos gobiernos extranjeros acusan al gobierno de facto en Honduras de poner en marcha un golpe de estado y destituir a Zelaya de la oficina presidencial.

Brasil y Argentina dijeron que no reconocerán los resultados electorales mientras que Colombia, Panamá y Costa Rica mencionaron que aceptan las elecciones como un esfuerzo por resolver la crisis política.

Los funcionarios de EE.UU. han indicado que la elección es un paso adelante fundamental para Honduras, pero no han confirmado si van a aceptar el resultado.

Anteriormente, activistas de derechos humanos en EE.UU. se manifestaron frente a la embajada estadounidense en Tegucigalpa, para presionar a la Casa Blanca a que rechace los comicios. Los miembros del Centro Quijote, con sede en Washington, aseguraron que las elecciones realizadas en el país hondureño no fueron justas ni libres, porque los líderes de la oposición han sufrido numerosas redadas y detenciones en las últimas semanas.

Patricia Adams dijo que las acciones del gobierno de Micheletti frustraron un proceso electoral justo y libre.

“Sin la capacidad de hacer campaña libremente, sin la posibilidad de no tener que temer por sus vidas, tomando las calles como una salida política, ¿cómo puede alguien afirmar que esas son las condiciones para un proceso democrático como las elecciones?”, se preguntó Adams.

Grupos internacionales de derechos humanos condenaron las acciones de la policía de Honduras al interrumpir una marcha en la ciudad industrial de San Pedro Sula. Los activistas dicen que la policía lanzó gases lacrimógenos y arrestó a más de 40 partidarios de la oposición.

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