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Poniéndole pins a la web

  • Anchel Labena

Miles de fotos y comentarios se concentran en una página web caótica si no ponemos algo de control.

Miles de fotos y comentarios se concentran en una página web caótica si no ponemos algo de control.

Coleccionar contenidos y categorizarlos es adictivo, pero puede acabar convirtiéndose en un mosaico desorganizado.

Parece que todos los inversores están a la búsqueda y captura del próximo Facebook o el nuevo Twitter. Cada mes sale alguna nueva red social o servicio online que promete ser el próximo boom.

Si bien la red social Pinterest no es nueva, ha sido recientemente cuando el servicio ha ganado presencia en los medios de comunicación al ser la web que más rápidamente ha alcanzado los 10 millones de visitantes en un mes según la agencia de estadísticas comScore acerca de los datos de enero de 2012.

La publicidad extra que esa noticia le ha aportado al servicio no ha hecho sino aumentar el número de usuarios del servicio, que han entrado por curiosidad para ver en qué consiste el nuevo fenómeno.

¿Es Pinterest entonces una verdadera revolución social o es simplemente producto de sobrevaloraciones?

Para entender el éxito de Pinterest hay que tener en cuenta la obsesión que tiene mucha gente por coleccionarlo todo. Pinterest se olvida de mensajes de estado, juegos y etiquetas en fotos para centrarse en la simple acción de coleccionar imágenes. Los usuarios sólo tienen que hacer click en el botón de Pinterest (que se puede agregar a cualquier navegador) cuando encuentren una imagen que consideren interesante y categorizarla en uno de sus muros, añadiéndole una breve descripción.

Por lo tanto Pinterest no es más que eso: una colección de muros llenos de imágenes categorizadas, algunas privadas, otras abiertas a que otros usuarios añadan sus propios contenidos.

De esta forma podemos ver muros con colecciones muy interesantes como carteles de películas, muebles para decorar la casa, espacios turísticos o platos deliciosos, ya sean colecciones de nuestros amigos o muros publicados por otros en la red social. Además también podemos añadir a nuestros propios muros aquello que encontremos de interés en los de los demás.

Y es precisamente ese afán por coleccionar lo que impulsa a que los usuarios sigan añadiendo más contenido, que a su vez es el motor que mantiene a la gente enganchada a la web. Un círculo vicioso de añadir constantemente imágenes a nuestra colección.

Pero no es oro todo lo que reluce. Si bien la idea de coleccionar intereses y mostrarlos al mundo suena perfecta, Pinterest se convierte al fin y al cabo en una masa de fotos descontrolada. La página principal no es mas que un mosaico interminable de imágenes (y algún video ocasional) que enseguida se hace monótono y aburrido, sobre todo cuando muchos de los usuarios se dedican a añadir “basura” de internet: un chiste gráfico tiene su gracia, 200 chistes gráficos mezclados con fotos de muebles, piscinas, músicos, libros, pinturas y gatos haciendo malabarismos se convierte en un quebradero de cabeza.

Por supuesto no intento reducir la importancia de Pinterest, ya que se trata de un servicio que realmente tiene merecido su éxito y potencialmente puede tener muchos usos. Pero sí que va a ser necesario para la supervivencia de esta red social un mayor control sobre la organización de los contenidos ahora que millones de usuarios se pasan el día poniéndole pins a todo lo que se mueve en internet.

Pinterest también habrá de tener cuidado con el todopoderoso Google, que a través de su búsqueda de imágenes ya replica en parte esta función, y a la que poco a poco le está añadiendo filtros sociales a través de los círculos de Google+.

Pinterest está abierto a todo el mundo con invitación previa, que se puede conseguir bien pidiéndola en la página web oficial (puede tardar unas semanas), o preguntándole a un amigo que ya pertenezca a ella que nos envíe una (con entrada inmediata).

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