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Pareja gay lucha por casarse


Alex Freyre y José María di Bello señalaron que “la suspensión atenta contra la constitución de la ciudad y contra la autonomía de sus tribunales”.

Alex Freyre y José María di Bello señalaron que “la suspensión atenta contra la constitución de la ciudad y contra la autonomía de sus tribunales”.

La pareja gay argentina que intenta transformarse en el primer matrimonio legal de América Latina recurre a la Corte Suprema de Justicia para lograr la autorización.

La pareja gay argentina que intenta transformarse en el primer matrimonio legal de América Latina recurrirá a la Corte Suprema de Justicia para lograr la autorización y terminar con las

diferencias entre los jueces de los tribunales inferiores.
Los novios habían obtenido un dictamen a favor del matrimonio de una jueza de la ciudad de Buenos Aires, pero que luego fue suspendido por otro fallo de una jueza judicial nacional que dio lugar a un pedido de nulidad presentado por abogados católicos.

Alex Freyre y José María di Bello señalaron que “la suspensión atenta contra la constitución de la ciudad y contra la autonomía de sus tribunales”. Además criticaron al alcalde capitalino, Mauricio Macri, por su intransigencia.

Alex dijo que “su lucha puede cambiar la vida a cientos de parejas por eso están dispuestos a recurrir a la Corte, al Congreso y a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para encontrar una salida”.

Por su parte, la presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación-INADI-, María José Lubertino, remarcó que el Congreso argentino “también tiene una gran cuenta pendiente porque no ha avanzado en los proyectos de ley. Se ha avanzado en este tipo de ley en Sudáfrica, España, Canadá, Holanda, EE.UU., donde las parejas gays tienen el mismo derecho que las heterosexuales. Obra social, jubilaciones, créditos, adopción, etc.”.

Mientras, la presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, María Rachid, puntualizó que se daría “un gran paso para una sociedad acostumbrada a discriminar y no aceptar las diferencias”.

En Argentina, las opiniones están divididas, con una fuerte influencia de la Iglesia Católica.

Por eso, el Congreso, los Tribunales y el Gobierno no avanzan, no debaten y no aprueban proyectos que modifiquen la constitución o el código civil sobre este tema.

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