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El papa Francisco ante una sesión conjunta del Congreso


No importa de lo que hable el papa en su discurso de este jueves ante los legisladores puede haber un bando que no esté totalmente de acuerdo.

El papa Francisco se dirige este jueves a una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos en un discurso en el que se espera toque temas sensibles como la crisis de refugiados en Oriente Medio, el cambio climático y los excesos del capitalismo.

Miles de personas aguardan desde la madrugada la llegada del papa al Capitolio.[Foto: Gioconda Reynolds, VOA].

Miles de personas aguardan desde la madrugada la llegada del papa al Capitolio.[Foto: Gioconda Reynolds, VOA].

​Se espera que decenas de miles de personas vean la intervención del papa en pantallas gigantes colocadas en los jardines del Capitolio y cientos más se reúnan dentro para escuchar de primera mano el discurso, el primero de un sumo pontífice en el Congreso.

El papa atiende una invitación especial del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, un devoto católico, quien ha manifestado su interés en escuchar lo que el Santo Padre tiene que decir: “Su preocupación por los pobres, el hecho que la gente debe ser más religiosa”, según dice en un video producido para la ocasión.

Pero en el video, Bohener reconoce que el papa “tiene otras posiciones que son un poquito más controversiales, ¡pero es el papa!”, exclama.

El miércoles el papa habló sobre los peligros que encara el planeta –“nuestra casa en común”, como lo llamó—por las injusticias económicas y el cambio climático. Felicitó a Obama por sus propuestas climáticas, por el acuerdo con Irán y por el acercamiento con Cuba. Las posiciones republicanas sobre todos esos temas son contrarias a las del presidente.

El representante republicano Paul Gosar, otro católico, ha dicho que boicoteará el discurso porque el papa se ha enfocado en lo que Gosar llama “el recado de los tontos” del cambio climático. Gosar escribió: “Cuando el papa escoge actuar y hablar como un político de izquierda, lo que puede esperar es ser tratado como tal”.

En cambio el legislador demócrata Luis Gutiérrez prefiere contrastar la compasión del papa Francisco hacia los inmigrantes con la dura retórica antiinmigrante del candidato republicano a la presidencia, Donald Trump.

“De muchas maneras, el papa Francisco representa el anti-Trump, el antídoto para su veneno. Yo, como muchos de mis colegas demócratas y muchos de mis colegas católicos –y francamente como la mayoría de los estadounidenses de todas las creencias—esperamos ansiosos la visita del papa y sus palabras porque nuestro país necesita un contrapeso a lo que se ha convertido en la más fea y xenofóbica campaña antiinmigrante en la memoria”, dice Gutiérrez.

Para satisfacción de los conservadores, el miércoles, en su reunión con los obispos, el papa también habló de la defensa de la libertad religiosa, una de las banderas retomadas por la Iglesia católica estadounidense para oponerse ante las políticas sobre el aborto, los anticonceptivos y el matrimonio gay que defienden los demócratas y el gobierno del presidente Obama.

En esos temas, seguramente el papa conseguirá completo apoyo republicano.

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