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El papa condena "locura homicida" de ataques islamistas

  • Voz de América - Redacción

El papa Francisco posa en la Capilla Sixtina con miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede al final de una audiencia para el tradicional intercambio de saludos de Año Nuevo en El Vaticano.

El papa Francisco posa en la Capilla Sixtina con miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede al final de una audiencia para el tradicional intercambio de saludos de Año Nuevo en El Vaticano.

En su discurso anual sobre el Estado del Mundo, el pontífice pidió a los líderes religiosos y de gobiernos atacar la pobreza para combatir el fundamentalismo y la radicalización.

El papa Francisco condenó el lunes la violencia de los militantes islamistas calificándola de “locura homicida” y pidiendo a los líderes mundiales que mejoren las condiciones sociales que son tierra fértil para el fundamentalismo y la radicalización.

En un discurso a diplomáticos de más de 180 países, Francisco reiteró enfáticamente su llamado a la prohibición de armas nucleares. Dijo que los experimentos de Corea del Norte para construir misiles de largo alcance pueden desatar una nueva carrera nuclear armamentista.

En su discurso anual “Estado del Mundo”, el papa argentino habló también de la necesidad de defender la unificación europea y de una mayor unidad para enfrentar el cambio climático.

El pontífice de 80 años, reservó sus más fuertes críticas para la ola del “terrorismo inspirado en el fundamentalismo” durante el 2016, mencionando los ataques de militantes islamistas en Europa, África, Asia y Estados Unidos.

“Lamentablemente, estamos conscientes de que incluso hoy la experiencia religiosa antes que impulsar la apertura hacia los demás puede ser usada a veces como un pretexto para el rechazo, la marginalización y la violencia”, dijo en la Sala Regia del Vaticano.

“Nos enfrentamos a una locura homicida que malutiliza el nombre de Dios para diseminar la muerte, en un intento de dominación y poder. Por ello, apelo a todas las autoridades religiosas a que se me unan para reafirmar inequívocamente que no se puede nunca matar en nombre de Dios”, expresó.

Francisco dijo también que la violencia inspirada en la religión “es fruto de una profunda pobreza espiritual y a menudo está vinculada a una significativa pobreza social. Solo puede ser totalmente derrotada con la contribución conjunta de líderes religiosos y políticos”, afirmó.

El papa instó a los líderes de los gobiernos a poner en marcha “políticas sociales adecuadas dirigidas a combatir la pobreza” y a invertir en la educación y la cultura.

También exhortó a que se ponga fin al comercio de armas, señalando que la facilidad para acceder a las armas “incluso a las de menor calibre” agrava los conflictos y alimenta la inseguridad y el temor.

"Construir la paz también significa respetar el medio ambiente", dijo el Pontífice, respaldando el acuerdo global de 2015 firmado en París, y expresando su esperanza de que “se logre una mayor cooperación de parte de todos” para atacar el cambio climático.

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