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La OTAN rediseña su estrategia


El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, recibe al presidente Barack Obama a su arribo a Lisboa.

El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, recibe al presidente Barack Obama a su arribo a Lisboa.

Los 28 jefes de estado y de gobierno de la Alianza Atlántica inician en Lisboa una cumbre considerada histórica.

Los jefes de estado de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hicieron un momento de silencio en honor de los soldados de la alianza caídos y heridos, en el inicio de la cumbre en Lisboa, donde establecerán sus prioridades estratégicas para la próxima década y fijar el final de su misión militar en Afganistán.

Se prevé que los 28 jefes de estado y de gobierno de la OTAN concreten en su cumbre de la capital portuguesa, el plan para transferir a los afganos el mando de las operaciones de guerra en ese país, actualmente en manos de unos 130 mil soldados extranjeros.

Tras su arribo a Lisboa el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien presentará en la reunión un plan de retirada a cuatro años, para 2014, se reunió con el presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva.

El mandatario estadounidense destacó la cooperación entre ambas naciones "en la base de Lajes", en las portuguesas islas Azores "que juega un papel fundamental en apoyo de las operaciones de la OTAN". También Obama se manifestó "impresionado con el desarrollo que Portugal ha hecho en materia de generación de energía limpia".

El presidente de Estados Unidos también manifestó su "confianza en la capacidad de los portugueses para superar los actuales desafíos", en relación a la difícil situación económica que enfrenta Portugal.

Según estiman los analistas, tras la crisis en Irlanda, la situación de déficit presupuestario podría convertir a Portugal en el segundo país en reclamar asistencia financiera de la Unión Europea.

El presidente Obama también se reunirá en Lisboa con Karzai. Ambos líderes analizarán el aumento del despliegue militar estadounidense en Afganistán, incrementado en 30 mil soldados adicionales, y al mismo tiempo anunció que la retirada de tropas estadounidenses de ese país comenzará en julio de 2011.

La agenda del encuentro

Uno de los primeros invitados en arribar a la cumbre fue el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, con quien los líderes de la alianza discutirán el inicio de la transferencia de mando de la OTAN a las fuerzas de seguridad afganas, previsto para principios del año entrante y que concluiría a fines de 2014.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, anticipó que la cumbre será "histórica", y para garantizar la seguridad de la cita, las autoridades portuguesas han extremado la vigilancia en la ciudad, con el despliegue de más de siete mil policías, y reforzado los controles en aeropuertos y en la frontera.

Además de identificar las prioridades de la alianza para los próximos 10 años, los líderes de la OTAN tienen la tarea de definir cómo hacer frente a amenazas tales como las que plantean el terrorismo global, los misiles balísticos y los ataques cibernéticos o contra sitios estratégicos de suministro de energía.

Entre los aspectos principales que regirán el futuro concepto estratégico de la OTAN se incluye además la necesidad de aplicar una “política integral” en los conflictos, coordinando los asuntos militares con los políticos y civiles, según adelantó Rasmussen.

En cuanto a las armas nucleares, el secretario general de la OTAN dijo que la alianza subrayará la meta del presidente Obama de un mundo libre de armas atómicas, pero también insistirá en la necesidad de mantener una capacidad disuasiva mientras persistan las amenazas de ataques nucleares.

Según José Sócrates, primer ministro de Portugal, durante la reunión se acordará promover “las relaciones de cooperación” con otras regiones y países, como es el caso de la vieja adversaria de la OTAN durante la Guerra Fría, Rusia, cuyo presidente Dimitri Medvedev asiste a la cumbre.

Pero la OTAN tiene previsto aprobar también la creación de un sistema de defensa para proteger a los países miembros de un eventual ataque con misiles balísticos, algo que hasta ahora ha sido motivo de irritación para Rusia.

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