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El olfato y la evolución


El fósil de un mamífero del jurásico, cuyo cráneo era de sólo 12 milímetros de largo y un peso de apenas 2 gramos.

El fósil de un mamífero del jurásico, cuyo cráneo era de sólo 12 milímetros de largo y un peso de apenas 2 gramos.

Científicos dicen que un mayor sentido del tacto y mejor coordinación motora también llevaron al desarrollo de un cerebro más grande en los primeros mamíferos

Nuevos descubrimientos sugieren que los primeros mamíferos desarrollaron cerebros más grandes que otros animales en respuesta a su fuerte sentido del olfato y otros sentidos vitales para la sobrevivencia en épocas prehistóricas.

Un equipo de paleontólogos estadounidenses utilizó tomografías computarizadas para analizar los cráneos de mamíferos de hace 190 millones de años encontrados en China. Los fósiles datan de la era Jurásica, cuando los grandes dinosaurios dominaban la Tierra.

Las placas radiográficas tridimensionales revelaron que criaturas pequeñas similares a roedores tenían cerebros más grandes de lo esperado en relación al tamaño de su cuerpo comparadas con animales de épocas anteriores, especialmente en el área relacionada con el sentido del olfato.

Los investigadores dicen que un mayor sentido del tacto y mejor coordinación motora también llevaron al desarrollo de un cerebro más grande en los primeros mamíferos, todo lo cual les ayudó a sobrevivir entre los dinosaurios predadores.

Los resultados del estudio ofrecen nuevas pistas para responder a la interrogante de por qué los mamíferos, incluidos los seres humanos, evolucionaron para tener el cerebro más grande en el reino animal, en relación con el tamaño de sus cuerpos.

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