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Nueva Orleans enamora


Seguidores del fútbol americano se congregaron en Bourbon Street.

Seguidores del fútbol americano se congregaron en Bourbon Street.

Personajes insólitos, arquitectura colonial y música en todas las esquinas hacen de Nueva Orleans más que una ciudad, una leyenda.

Nueva Orleans, capital del estado de Luisiana, es una ciudad que enamora. Al borde del río Mississippi y con un carácter sureño absoluto, llegar a Nueva Orleans es desplazarse a una época distinta, casi incluso a una época que nunca existió y perderse en una especie de leyenda.

El barrio francés en el corazón de la ciudad es algo insólito. Su arquitectura colonial española y francesa, sus balcones forjados y en muchos casos adornados con flores, los innumerables bares y clubes de Jazz provocan en los visitantes una sensación difícil de describir. Se mezclan la leyenda y la fantasía, con una belleza y singularidad sin igual, a la vez que el Jazz, que hace eco desde los clubes, ambienta todas estas emociones.

Nueva Orleans es la ciudad de la música. Y esta no solamente se encuentra en los bares, donde al igual que tener una barra es una necesidad, tener un escenario también lo es. También hay muchas bandas que improvisan y ensayan en las plazas y parques, y deleitan a los caminantes.

En muchas esquinas solitarias se dibujan las siluetas de saxofonistas y el llanto del instrumento llena las callejuelas y borda las historietas que alguna vez sucedieron en esas calles. Es obligación si decide visitar Nueva Orleans perderse por las calles y fantasear, imaginándose a las madames desde los balcones saludar a los caballeros y a los piratas que llegaron a su puerto.

La calle Bourbon es la más conocida por el ambiente nocturno tan especial de los bares, y por su protagonismo en las celebraciones del Mardi gras, el famoso carnaval que cada año congrega a miles de personas en la ciudad.

Como actividades estrella en Nueva Orleans, además de visitar los clubes de Jazz del barrio francés, se encuentran probar la carne de aligátor, que se puede encontrar en casi todos los restaurantes de la zona, y probar los baignets del “Café du Monde”. Este café se encuentra en Jackson Square, donde también se erige la famosa Catedral de St. Louis, y está muy cerca de la orilla del Mississippi y del Mercado Francés.

Los beignets son unos dulces franceses que se venden en el Café du Monde y acompañarlos con un café con leche en este lugar típico de Nueva Orleans es una deliciosa forma de pasar la tarde y disfrutar de una buena merienda, o desayuno.

Pasear por el Mercado Francés es también un divertimento para muchos turistas. Y otra de las maravillas de nueva Orleans, aunque para muchos resulte macabro es visitar sus cementerios.

El ornamento y las esculturas que se encuentran en los cementerios son auténticas obras de arte. Y es que en Nueva Orleans, por estar a 5 metros por debajo del nivel del mar, sus muertos no pueden enterrarse bajo tierra, por lo que deben ser enterrados en criptas. Personajes pintorescos como la reina del vudú se encuentran en el cementerio de St. Louis, uno de los más bellos de la ciudad junto al Lafayette y el Metairie.

Recorrer la Avenida St. Charles de la ciudad en el típico tranvía es también una bella forma de sumergirse y experimentar el auténtico espíritu de esta ciudad al más puro estilo de Nueva Orleans, un rincón impensable en el Estados Unidos actual.
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