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Nueva Orleans intenta recuperarse

  • Greg Flakus

El estilo relajado de la cultura y vida de Nueva Orleans ha regresado, pero la ciudad aún lucha por recuperarse.

El estilo relajado de la cultura y vida de Nueva Orleans ha regresado, pero la ciudad aún lucha por recuperarse.

Hace cinco años, el Huracán Katrina golpeó la zona de la costa del Golfo y causó graves inundaciones en Nueva Orleans, luego de que los diques no lograran proteger a la ciudad de baja altitud.

Nueva Orleans tenía una población de cerca de medio millón de personas antes de Katrina, pero ahora la población es un tercio más pequeña.

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En gran medida, el estilo relajado de la cultura y vida de Nueva Orleans ha regresado, pero la ciudad aún lucha por recuperarse.

Cientos de personas vinieron aquí a ver la proyección del nuevo documental del director de cine Spike Lee, "If God is Willing and Da Creek Don't Rise” (Si Dios lo quiere y el riachulo no sube), un seguimiento de su película de hace cuatro años, "When the Levees Broke” (Cuando se rompieron los diques).

Uno de los residentes desplazados de Nueva Orleans aparece en ambas películas: Phyllis Montana LeBlanc. “Hemos mejorado en muchas áreas, y en otras todavía nos falta, todavía estamos necesitando cosas. En la zona este de Nueva Orleans, donde vivo, todavía no hay un hospital, cinco años después”, dijo.

El nuevo alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu, reconoce que todavía existen muchos problemas, pero él dijo que la ciudad ha progresado mucho. “Lo que la gente necesita saber acerca de nosotros es que todavía estamos en pie y estamos aquí. Estamos sin doblegarnos y sin reverencias – y la resistencia de la gente es lo que resonará durante un largo tiempo”, dijo.

El negocio está más movido en el Barrio Francés y en otras atracciones turísticas.

El reciente derrame de petróleo en el Golfo de México provocó un descenso temporal en la clientela de los restaurantes, pero los inspectores del gobierno dicen que los mariscos del Golfo son seguros para comer.

Y en la Convención Metropolitana y Oficina de Visitantes de Nueva Orleans, Shulz Kelly dice que la ciudad está en camino de alcanzar el mismo nivel de visitas turísticas que había antes del Huracán Katrina.

“Estamos teniendo un año fantástico. Cuando el derrame del petróleo ocurrió, queríamos que nuestro año siguiera siendo tan fantástico, queríamos mantener el nivel”, dijo.

“Por eso, aunque el petróleo no llegó a Nueva Orleans, trabajamos muy duro para transmitir el mensaje a todos los visitantes de que las cosas de las que vienen a disfrutar en Nueva Orleans no se vieron afectadas”.

Andrew Engolio, dueño de un restaurante en el Barrio Francés y comerciante de salsas picantes, dice que ve una fuerte recuperación. “Creo que los negocios realmente están prosperando en el Barrio Francés. Y creo que les está yendo mejor incluso que antes del Katrina, lo cual es maravilloso. Agradecemos a todas las personas que vienen de fuera de la ciudad, a todos los turistas. Realmente nos ayudan”, dijo.

Los planificadores de la ciudad dicen que Nueva Orleans todavía cuenta con una serie de activos muy importantes más allá de sus atractivos turísticos, incluyendo su puerto y su producción de gas y petróleo.

Pero hay partes de la ciudad donde la recuperación es mucho más lenta, y donde se ven losas de concreto vacías en lotes donde antes había casas.

En la parte inferior del Ninth Ward, donde antes vivían muchos afro-estadounidenses de ingresos medios, la destrucción del Katrina sigue siendo evidente.

Dolores Wells y su hijo están tratando de restaurar y proteger su casa, pero los delincuentes locales dificultan esta tarea.

Recientemente, alguien entró a su casa para robar el cableado de cobre, y ahora ella se pregunta por qué alguien querría volver aquí. “La gente no vuelve aquí, por los mismos motivos por los que yo me quiero ir: corrupción en el gobierno, la delincuencia, el crimen en la calle y las drogas”, dijo.

Una encuesta reciente mostró que el crimen es la principal preocupación de la mayoría de los residentes de la ciudad, y muchas zonas permanecen arruinadas. Hay fondos del gobierno y fondos privados que apoyan proyectos de reconstrucción aquí, tal como casas resistentes a las inundaciones.

Pero Dolores Wells dice que las demoras burocráticas impidieron sus planes de renovar un par de casas cercanas a la suya para alquilar, incluso después de que ella y su hijo invirtieran su propio dinero. “Usé algo del dinero de mi jubilación –algo que apenas podía costear- porque pensamos que podríamos alquilar las casas y obtener algún tipo de ingreso…Estoy muy, muy desanimada. Estoy muy desanimada”, repitió.

Cinco años después de Katrina, en Nueva Orleans, el panorama aún es mixto. Hay signos de progreso, pero también hay historias de luchas desgarradoras por salir adelante.

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