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No más cocos en las playas de Rio


La tradicional romería de vendedores en las playas brasileñas incluye a los vendedores de coco, de crepés y hasta choclos.

La tradicional romería de vendedores en las playas brasileñas incluye a los vendedores de coco, de crepés y hasta choclos.

La tradicional imagen de los turistas bebiendo agua de coco se acabará en diciembre, según informó el gobierno de Rio de Janeiro.

No es que sea un problema del coco, la emblemática fruta tropical reina de las playas brasileñas, donde es tradicional su venta y el consumo de agua de coco de la propia fruta por parte de turistas y locales. El problema es que quienes hacen parte de esa tradición de consumir el agua de coco, no tienen el más mínimo cuidado de dejar la comodidad de la silla de playa para colocarlo en los depósitos de basura.

Mejor aún, lo más común es que, simplemente, dejen los cocos abandonados en la arena.

Ante la desaprensiva conducta de los bañistas con la higiene, la alcaldía brasileña de la ciudad de Rio de Janeiro decidió tomar una medida radical: prohibir la venta de cocos en las arenas de las playas cariocas.

De esta forma, la tradicional imagen de los turistas bebiendo agua de coco se acabará en diciembre, según informó el gobierno local de Rio de Janeiro.

De todas formas, los vendedores de coco podrán vender sus productos en la rambla costanera, en las veredas de la playa, pero ya no en el propio fruto vegetal, sino que tendrán que servirlos en vasos descartables.

Los vendedores de coco son parte de la tradicional romería de carritos de vendedores por las playas brasileñas, que incluye ofertas de ropa, sandalias havaianas, comidas como crepés, especialidades locales como camarones, queso, brochetas de pollo o carne y hasta pequeños bares rodantes que ofrecen las tradicionales caipirinhas.

“Cuál prefiere, tengo dos tipos de cachaças, una más liviana y otra más fuerte”, ofrece Adilson en las playas nordestinas de Natal, donde la escena del desfile de carritos se repite.

El problema que decantó la drástica medida, fue el enorme gasto que enfrentaba la alcaldía al final de cada jornada de playa en las tradicionales Copacabana, Ipanema y Leblón, donde los turistas y locales dejaban toneladas de residuos.

Según los datos de la alcaldía, los residuos mayoritariamente incluyen latas de cerveza, recipientes y bolsas plásticos y sobre todo un volumen impresionante de cocos verdes que hace la tarea de limpieza pesada y costosa.

Los efectivos del Municipio que trabajan en la limpieza deben separar cada día los reciclables de los cocos, que son materia orgánica, y muy pesados y colocarlos en depósitos específicos.

Según los datos a los que tuvo acceso el diario brasileño Folha de Sao Paulo, los cocos representan el 25 por ciento de la basura recogida en las playas de Rio de Janeiro.

La medida, aunque puede parecer impopular responde a una realidad que es la poca colaboración de quienes asisten a la playa y consume el agua de coco.

También la alcaldía de Río de Janeiro está tratando de mejorar el perfil de las playas cariocas, cuidando sobre todo la posibilidad de disfrutar de la playa, por lo cual ha prohibido los juegos de pelota cerca de la orilla, para permitir a las personas dar paseos al borde del agua, junto a las olas.

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