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En el trabajo y en el hogar

  • Federica Narancio

Mariela dijo que si bien le gusta su trabajo, se arrepiente de no haber terminado los estudios.

Mariela dijo que si bien le gusta su trabajo, se arrepiente de no haber terminado los estudios.

Mariela González, de 47 años, dijo que tuvo muchas discusiones antes de lograr que su esposo e hijo colaboraran en la casa.

Mariela González trabaja en la misma heladería desde hace 29 años en Montevideo, Uruguay, con sólo un día libre por semana, los lunes. Ahora hace el turno del día, de 10 a 18 horas, pero durante 15 años tuvo que trabajar en el turno de la noche que describe como “extenuante”.

“Entré a los 18 años a trabajar acá. No tenía estudios porque tuve que criar a mi hermano recién nacido cuando mi madre salió a trabajar”, dijo a la Voz de América. “Hoy por hoy estoy arrepentida de no haber estudiado. A las jóvenes que entran acá a la heladería les digo que estudien, que progresen”.

Casada desde hace 30 años, cuenta que el año pasado fue a visitar a una de sus hijas a España dos meses, y cuando regresó se dio cuenta de que su familia dependía de ella para todo: la comida, el lavado de la ropa y el cuidado de la casa.

“Mi madre fue a casa dejarles comida en el freezer. Pero mi hija menor, la de 18, hacía la limpieza, pobre”.

Su esposo y su hijo, en tanto, no eran igual de colaborativos en el hogar. Y Mariela se dio cuenta que no tenía un trabajo, tenía dos. “Un día exploté. Les dije: ‘¿Qué hacen si me muero? ¿Se mueren de hambre? No puede ser que no me pueda ir ni dos meses”.

Tras varias discusiones y reuniones familiares, el esposo de Mariela le pidió perdón y prometió que iba ayudarla más con las tareas domésticas.

“Hasta ese entonces llegaba de trabajar y tenía que poner la ropa a lavar, limpiar, hacer las compras. Y estar todo el día acá (en la heladería) también te desgasta, atiendo el mostrador y hago todos los postres”, contó. “Ahora mi familia se puso las pilas y me cuida más. Se dieron cuenta de que si falta mamá…”.

Hoy, a sus 47 años, ella considera que ganó una batalla que muchas mujeres aún enfrentan: el respeto en el trabajo y en el hogar. En el Día Internacional de la Mujer, es el mensaje que le transmite a otras mujeres, y que le transmitió a sus dos hijas.

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