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Miles de personas discuten sobre la figura de un joven que se ha convertido en noticia internacional. Con su muerte, ha llegado un momento de reflexión, pero también ha nacido un ídolo.

Antes de morir, Michael Brown le confesó a un familiar que “un día el mundo conocerá mi nombre”.

Su profecía se cumplió aunque de la forma más trágica.

Michael Brown (padre) y Lesley McSpadden, finalmente tuvieron que enterrar a su hijo. Y su nombre ahora se conoce en muchas partes del planeta.

Con solo 18 años, el joven afrodescendiente que perdió la vida en manos de un policía blanco, en Ferguson, Missouri, se ha convertido en un nuevo símbolo para la comunidad afroestadounidense, una especie de mártir.

En la calle en donde murió, ya se le rinde honores. Cada minuto, desde el día de su muerte el pasado sábado 9 de agosto, una persona se acerca al lugar a orar, dejar flores, meditar, o simplemente recordar a un joven que posiblemente no conocieron, pero de quien saben mucho.

“La muerte de Brown es una tragedia. Algo que no tuvo que ocurrir. Pero ahora esta comunidad parece estar más unida que nunca. Esperemos que este joven se convierta realmente en nuestra inspiración, no para buscar confrontación, sino para darnos cuenta de que algo no está funcionando bien, y que es hora de solucionarlo”, dijo John Bonds, un líder comunitario en Ferguson.

Llegaron de todas partes del país, viajaron largas distancias, soportaron los 37 grados centígrados que marcaba el termómetro y esperaron horas, para despedirse de su nuevo símbolo.

Las 2,500 sillas disponibles en la Iglesia Friendly Temple, en St. Louis, la ciudad que colinda con Ferguson y donde se realizaron los actos fúnebres de Brown, no fueron suficientes para la multitud.

Dentro de la iglesia cantaron, lloraron y celebraron el nombre de Brown. En las calles se venden camisas, corbatas, gorras, y posters con la figura de Michael.

“Vengo desde Ohio para ver a Michael. Este joven representa las dificultades que enfrentamos los afroestadounidenses. Lo que le pasó a él, le pudo pasar a los hijos de mi hermano, o a los de mis amigos, o a cualquiera de nosotros. Su muerte es el reflejo de una problemática nacional”, aseguró Gilbert Gand, quien ya había comprado su camisa.

¿Fue en defensa propia que el policía Darren Wilson terminó con la vida de Michael, o es culpable de asesinato? Todavía no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que la profecía se cumplió.

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