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México: violencia podría incidir en comicios

  • Greg Flakus

Uno de los cabecillas de la banda de Los Zetas recientemente capturado en México.

Uno de los cabecillas de la banda de Los Zetas recientemente capturado en México.

Cuando los mexicanos vayan en julio a las urnas a elegir nuevo presidente irán con la esperanza de que éste termine con la guerra de los carteles de la droga que está desangrando al país.

El descubrimiento de 49 cuerpos decapitados y sin manos en una autopista cerca de la ciudad de Monterrey el domingo en México ha hecho centrar la atención nuevamente en la brutal guerra de la drogas que en los pasados seis años ha cobrado la vida de más de 50.000 personas en el país.

Antes del macabro hallazgo en Monterrey, docenas de cadáveres fueron también descubiertos en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo y en Guadalajara, en el centro del país, como resultado de la ola de violencia que en los últimos años se recrudeció en México y que muchos querrían ver extinguirse cuando en julio próximo vayan a las urnas a elegir nuevo presidente.

Indicios aparecidos cerca de los cuerpos hallados en Monterrey señalan que la matanza fue cometida por Los Zetas, un grupo paramilitar que existe desde hace una década primero asociado al Cartel del Golfo en la zona septentrional de México, y que ahora se ha convertido en una agrupación criminal independiente.

Según George Grayson, un experto del Colegio universitario William and Mary, en Virginia, quien ha seguido de cerca la guerra de los carteles de la droga mexicanos, en el pasado estos estaban muy dedicados propiamente a “su negocio”.

Mataban si tenían que hacerlo, dice Grayson, pero ese no era su objetivo. “Ahora existe un grupo como el de Los Zetas que parecen deleitarse ejecutando a personas de la forma más diabólica, sadista y brutal”.

Durante los últimos años, la una vez próspera ciudad de Monterrey se ha transformado en campo de guerra de Los Zetas y el poderoso cartel de Sinaloa, dirigido por el fugitivo Joaquín "Chapo" Guzmán.

Grayson asegura que la gente en Monterrey quiere recuperar la ley y el orden y aunque con frecuencia favoreció al gobernante Partido Acción Nacional (PAN), sondeos de opinión muestran que los votantes, como en otras partes el país, se inclinan ahora por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) con la idea de que pueda frenar la violencia.

“La gente realmente piensa que está en medio de una crisis y éste es el primer factor que según dicen les llevará a votar por el PRI el 1ro. de julio”, añade.

El PRI detentó durante más de 70 años de forma ininterrumpida el poder en México hasta el año 2000, cuando el candidato del PAN Vicente Fox resultó electo presidente. Luego le siguió Felipe Calderón, el actual mandatario.

Calderón asumió la presidencia en diciembre de 2006 declarándole la guerra al crimen organizado, y envió unidades militares a capturar o matar a los principales cabecillas del narcotráfico, lo que según Grayson condujo a mayor violencia.

“Cada vez que se mata al cabecilla de un cartel, sus lugartenientes se enfrascan en una guerra por el poder. Es más, las organizaciones criminales rivales se mueven hacia la zona que estaba bajo su control”, dice Grayson.

De acuerdo con el experto, será difícil frenar la violencia no importa quien gane en las próximas elecciones presidenciales, y más que desplegar tropas alrededor del país el nuevo mandatario tendrá que desarrollar más labores de inteligencia e investigaciones policiales.

Pero el poder de corrupción que generan las ganancias del tráfico de drogas ha minado muchos de los esfuerzos hechos por profesionalizar las fuerzas policiales mexicanas. Los miembros originales de Los Zetas, por ejemplo, pertenecían a una unidad militar élite.

Expertos en el tráfico de drogas en México señalan que mientras en años pasados las bandas usualmente sepultaban a sus víctimas en fosas clandestinas, ahora las cuelgan de puentes o las lanzan a la vía pública.

Según ellos, el truculento panorama es un aviso a sus rivales y a la vez una demostración de que sus matones no temen ser capturados y que se les haga justicia.
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