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“El gobierno de Maduro está desesperado”


María Corina Machado insiste en que la salida debe ser la renuncia del presidente Maduro

María Corina Machado insiste en que la salida debe ser la renuncia del presidente Maduro

La dirigente opositora venezolana María Corina Machado, acusada por el gobierno venezolano, asegura a la Voz de América que continuará luchando por la democracia, incluso desde la cárcel.

Pareciera ser un objetivo político del gobierno de Venezuela, por los diversos señalamientos hechos en su contra. Pero María Corina Machado, una venezolana de 47 años no se siente amenazada por los intentos de reducirla, políticamente, que ejerce el gobierno del presidente Nicolás Maduro. La Voz de América conversó con ella y asegura que hoy están más vigentes que nunca las razones para promover una “salida”.

¿Cómo califica la justificación que hace la Fiscal General de la República sobre la violación a la ley para lograr la interceptación de correos electrónicos que se hicieron de sus cuentas de correo y se presentaron como pruebas de un intento de magnicidio y golpe de estado? Según ella se trata de asunto de seguridad de estado la vida del presidente y la seguridad del gobierno.

Es una confesión. Es una confesión del grado de confabulación que existe en los poderes públicos para crear, construir situaciones falsas, desprovistas de credibilidad alguna, para aniquilar, callar las voces y disuadir a todo espacio de disidencia frente a un régimen que avasalla. En segundo lugar, es una confesión de la desesperación de un régimen que está consciente del colapso del país, de la caída libre del apoyo al régimen del señor Maduro, y del terror que le tienen a la sociedad organizada y fundamentalmente a la verdad, porque se trata de terror a la verdad.

¿Cree que la relación establecida entre el presidente Maduro y sus gobernantes está sustentada en el miedo, y no en el respeto y creencia, como la que pudiera haber existido con el expresidente fallecido Hugo Chávez?

En Venezuela lo que hay en este momento es desesperación. Cuando el señor (Jorge) Rodríguez dijo que en Venezuela había gente desesperada, yo lo creo absolutamente. El pueblo está desesperado porque termine esta pesadilla. Qué parte no entienden de que tenemos un país pasando hambre, que no hay medicinas, que no hay gas doméstico, que el sueldo no alcanza ni para comer, que nos están matando, que la impunidad es absoluta y que la corrupción es una bofetada diaria. Los venezolanos entendemos que estamos frente a un régimen que, para callar este descontento popular, decidió reprimir a toda costa y el país reaccionó con esta fuerza. Nuestro planteamiento en un inicio, en febrero de este año, fue dar razones para buscar un cambio por la vía constitucional. Hoy tenemos más razones porque el país se ha deteriorado aceleradamente en lo económico, en lo social, pero sobre todo en lo institucional. La reflexión se ha hecho evidente, alrededor del mundo se ha hecho claro que en Venezuela existe una dictadura, que reprime, que tortura y que censura a todos los medios de comunicación.

Pueden ser o no creíbles las acusaciones del gobierno, pero en el contexto de Venezuela, son serias, han sido respaldadas por la propia Fiscal, usted misma le ha dado respuesta con la denuncia que formuló ante el Ministerio Público. ¿Estaría dispuesta a someterse al sistema de justicia venezolano, en el que ni usted ni otros venezolanos creen?

En el que nadie cree, porque yo te invito a que me digas una sola sentencia de la Sala Político Administrativa donde se haya favorecido a un ciudadano frente al estado, ante un planteamiento que tenga connotación política. Obviamente que todo el sistema de justicia, como el resto de los poderes públicos, está a su servicio. Y desde luego yo no confío en la justicia, pero insisto, hay que dejar la denuncia, el registro, la evidencia de hasta dónde han llegado, porque va a haber justicia. Estas personas actúan como si de verdad fueran intocables, se sienten intocables, que nada ni nadie va a poder hacerlos responsables de lo que han hecho; desde robarse las medicinas de los venezolanos y que por eso se nos estén muriendo los bebés, acabar con las reservas económicas, destruir y arruinar PDVSA, o incluso ordenar matar manifestantes pacíficos. Jamás olvidaré la expresión que tenía el señor Diosdado Cabello cuando, justo hace un año, me golpearon y me patearon frente a él, y la mirada y su sonrisa eran de “a nosotros nada nos va a impedir avanzar porque somos intocables” Y eso es lo que transmitían durante la denuncia que hicieron de un supuesto plan magnicida. Esto sería risible, poco ridículo por mal ejecutado, si no hubiese sido por la gravedad de la acusación, por quien la formula, lo que ellos llaman el Alto Mando Político, desde el vicepresidente hasta el presidente de PDVSA. Desde luego, también hay que tomar en cuenta los precedentes, hay dos alcaldes presos por haberse negado a reprimir. Está Leopoldo López preso y tratado como terrorista y acusado como criminal. Lo que está ocurriendo es muy grave, y en particular elevo una voz a los demócratas del mundo, especialmente a los de América Latina, y a los gobiernos de nuestro hemisferio, porque la indiferencia es complicidad.

¿Tiene temor de acabar presa como ellos?

Cómo podemos hablar de miedo cuando hay estudiantes que tienen a sus compañeros detenidos, torturados, asesinados y siguen luchando en la calle; cómo podemos hablar de miedo cuando hay madres que estaban frente al Palacio de Justicia cuando asaltaron el “Campamento de la Resistencia” que no tenían ni siquiera cómo pagar un abogado privado o una fianza que requiere un ingreso de 12 mil bolívares al mes (equivalente a $1,904 dólares). Una de ellas me dijo que al principio lo atajaba para que no saliera a la calle; después se quedaba rezando y hoy después de lo que había visto era ella la que iba a salir a la calle con él. Esa determinación, demuestra el coraje que hay en el pueblo de Venezuela, y si algo debe llenarnos de terror es imaginar que nuestros hijos puedan crecer en una Venezuela donde no tengan futuro. Porque saben que salen a la calle y los matan, donde de nada sirve estudiar y formarse porque no hay cómo subsistir. Donde en vez de verse como hermanos se ven como enemigos porque han sembrado la discordia entre nosotros. Este es el momento de entender que tenemos la fuerza, y con una ruta y una visión clara, esa fuerza es la que nos va a llevar hacia la transición a la democracia, con la valentía y el coraje cívico que hemos demostrado los venezolanos en el pasado.

¿Cree que el anuncio que ha hecho la Fiscal de posibles privativas de libertad, restricciones de salida del país, es un adelanto de lo que el gobierno pretende hacer con las cabezas de la oposición?

No voy a especular sobre lo que estos señores son capaces de hacer. Lo que está claro es que están desesperados porque saben que cruzaron una línea roja, una linea de violación de Derechos Humanos y que el mundo los descubrió. En este momento este movimiento tiene miles de líderes. La unidad genuina que Venezuela requiere desesperadamente incluye a todas las organizaciones políticas, pero va más allá. Es una unidad de abajo hacia arriba que incluye a todas las que han surgido en estos meses de lucha. Podrán ponernos a un lado a algunos de los voceros, de los dirigentes, y vendrán otros dispuestos a continuarla, porque esta lucha es hasta vencer, y nos va a conducir, como ya avanzamos, hacia la transición a la democracia.

Ha dicho que lo único que quiere del presidente Nicolás Maduro es que se vaya, pero siendo realistas ¿piensa que el presidente aceptará salir del poder por cualquiera de las vías democráticamente establecidas en la Constitución?

Lo que yo afirmé y repito es que no es magnicidio, ni golpe de estado, lo que queremos es que renuncie. Desde luego que no conozco un mandatario que por iniciativa propia haya dicho: yo me voy, renuncio. Lo hace cuando entiende que las presiones civiles, ciudadanas, y las condiciones son tales, que es la mejor opción para él y para el país. Todas las opciones, democráticas y electorales, que contempla la Constitución, exigen una gran movilización y organización ciudadana. Si se le dice a Venezuela que no hay otra opción para cambiar que esperar hasta el 2019, estamos entregando una Venezuela, desesperada por un presente y un futuro distintos, a la desesperanza. Seríamos responsables de que hubiese algún otro mecanismo de cambio, no democrático y anticonstitucional. Por eso siento que es nuestra obligación como dirigencia política y como miembros responsables de este movimiento plantearle a Venezuela una ruta a la transición y a la libertad que es constitucional, democrática, y que deriva en un proceso electoral. La renuncia es un mecanismo constitucional. Un movimiento ciudadano para exigir la renuncia, para canalizar y avanzar en la presión hacia ella es un mecanismo democrático y constitucional y que permitiría avanzar en paz, con respeto y en el encuentro de todos los venezolanos.

Pero ¿podría ser del interés del propio gobierno promover un contexto para una situación de violencia que justificara una acción fuera de la Constitución desde el seno del poder?

La violencia ya la han provocado. Estamos hablando de 43 venezolanos que ha perdido la vida asesinados; más de 800 heridos, más de 3.500 detenciones, casi 200 casos documentados de tortura en cárceles, cuarteles de la policía, comandos militares. La violencia ya existe y la ha ejecutado el régimen que tiene las armas y le conviene con el fin de aterrorizar e inhibir a una población ante la protesta. Han demostrado que, frente a esta situación crítica en lo económico, lo social, lo político y lo moral, buscan implementar un mecanismo de fuerza para acusar a otros, o para justificar aún mayor represión. Son capaces de todo. No quiero responsabilizar a nadie, pero lo que sí ha quedado claro es que estos señores, escrúpulos, no tienen.

¿Se entregaría a la justicia, como lo hizo Leopoldo López, si se formaliza una acusación en su contra por este caso de magnicidio?

Continuaré luchando sin descansar, hasta que alcancemos la democracia y la libertad en Venezuela para después avanzar juntos en su construcción. Yo dedico todos los días de mi vida para que esa transición a la democracia sea lo antes posible.

¿Incluso desde la cárcel?

Donde sea más útil a la lucha, allí quiero estar. Entendiendo perfectamente las amenazas que enfrentamos, pero también entiendo lo que se pretende hacer al desmovilizar las fuerzas que protestan a favor de ese cambio político en Venezuela.

¿Considera la posición fijada por la Mesa de la Unidad Democrática un respaldo hacia usted?

He tenido muestras de respaldo y confianza de todos los sectores del país, y también fuera de Venezuela, que me tienen conmovida. Es una muestra de que la gente me conoce. Yo hablo de forma frontalmente y planteo lo que creo y lo que quiero para Venezuela.

¿Ha generado el diálogo alguna división en la oposición?

Creo que ha quedado evidenciado lo que planteamos al inicio. Hay que exigir una serie de condiciones para que el diálogo no se convierta en nuevo engaño. No es la primera vez que el régimen ha llamado al diálogo, lo ha hecho durante 15 años muchas veces, y ya vemos cuáles han sido los resultados en el pasado: han violentado su palabra. Nuevamente lo hacen ahora, y la Mesa de la Unidad está pidiendo condiciones que son precisamente las que Leopoldo López, Antonio Ledezma y tantos otros miembros de la Unidad, consideramos que había que plantear desde el principio. Creo que el fracaso de esta estrategia, que estoy convencida fue impuesta desde La Habana, nos lleva ahora a una nueva fase de articulación y unidad entre todos aquellos que adversamos a un régimen dictatorial.

¿Cuál es su relación con el Movimiento Estudiantil en la actualidad?

Les tengo un enorme respeto. Me acompañaron a la Fiscalía, y lo hicieron espontáneamente. He manifestado en público y privado a cada uno de estos jóvenes que cuentan con todo nuestro apoyo. Pero creo en un Movimiento Estudiantil autónomo, como creo en un movimiento sindical autónomo. Creo en una sociedad rica en organizaciones, en expresiones, independientemente de sus visiones. Hoy no estamos en una contienda política tradicional, porque en Venezuela no hay democracia. Cuando enfrentas un régimen que quiere aniquilar todos los derechos, ya no es un tema solamente de las organizaciones políticas, es un tema existencial, donde todas las organizaciones civiles y estudiantiles estamos convocadas en una misma dirección.

Hace tres meses el lema de la protesta era “el que se cansa, pierde” ¿Cree que hay cansancio?

Hoy estamos más fuertes, mejor organizados y más conscientes de cuál es nuestra lucha. La protesta tiene diversas etapas y expresiones. Estamos en una segunda etapa, la primera fue despertar a Venezuela y la creación de las organizaciones de base. Esta segunda etapa es la articulación y movilización para avanzar en esta ruta y la tercera etapa será la transición, para finalmente llegar a una cuarta etapa que es la construcción de una nueva Venezuela, libre, justa democrática y digna.

¿Cuanto tiempo y cuánta sangre más va a tomar llegar a esa tercera etapa?

Esa es una forma muy peligrosa de plantearlo. En Venezuela asesinan cada 20 minutos a un venezolano, por la impunidad de este régimen. En Venezuela han muerto 20 bebés en Guanare porque no había las medicinas para atenderlos. Entonces, te preguntaría ¿cuántos muertos más y cuánta sangre más puede aguantar el pueblo de Venezuela antes de que haya una transición hacia la democracia y hacia la paz genuina?

Algunos funcionarios del gobierno del presidente Maduro la acusan de que presuntamente recibe financiamiento del extranjero para supuestamente llevar a cabo las acciones contra el gobierno. ¿Es cierto? ¿Con qué financia sus viajes, su participación en los diversos contextos internacionales?

Eso también se lo dicen a la Iglesia Católica, a los periodistas, a los sindicatos y al Movimiento Estudiantil. Que demuestren un solo bolívar que venga fuera de Venezuela que nosotros hayamos usado en nuestras actividades y movilizaciones. ¿De dónde lo hacemos? De los bolsillos de los venezolanos, muy golpeados por cierto, de gente que confió en nosotros. Pero lo más valioso es el trabajo voluntario de miles de venezolanos que dedicaron su talento y su tiempo a una causa, por unos ideales y unos valores que nos unen.

¿Qué extraña María Corina Machado, la mujer, de la María Corina que era antes de salir al ruedo político?

Tiempo para mis hijos… Tiempo para mis hijos. Es algo que extraño y como mamá a veces me da mucha culpa, porque en ocasiones, ando más con hijos de otros que con los míos propios. Pero al final en esta causa todos estos muchachos son nuestros hijos, y es por ellos que estamos dando esta lucha, por los venezolanos de hoy, de las generaciones futuras que crecerán en una Venezuela con esperanza, con oportunidad, seguridad, libertad, con dignidad porque nosotros, sus padres, y los jóvenes de esta generación asumimos el compromiso de conquistar la democracia.

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